El clímax de la crisis política en Cataluña

El clímax de la crisis política en Cataluña

El clímax de la crisis política en Cataluña

La destitución del presidente Torra abre una nueva cita electoral que según el marco legal tendrá lugar el próximo 7 de febrero.


Tras ser declarado culpable por un delito de desobediencia al negarse a retirar la pancarta de respaldo a los políticos independentistas convictos y los lazos amarillos del Palacio de la Generalitat, el ahora expresident Quim Torra fue depuesto ayer lunes a instancias del Tribunal Supremo.


La Sala de lo Penal ha confirmado que el cargo público se enfrenta a una pena de año y medio de inhabilitación para ejercer la actividad política así como a una multa de 30.000 euros.


El hasta entonces mandatario regional abandonó su puesto de responsabilidad no sin antes dirigirse a toda la ciudadanía mediante un discurso en el cual invitaba a «la ruptura democrática y pacífica» en aras de obtener la independencia catalana.


Su salida de la sede del gobierno regional se realizó incumpliendo los protocolos sanitarios y en compañía de alrededor de 1700 personas, integrantes en muchos casos de agrupaciones secesionistas como Òmnium Cultural y Asamblea Nacional Catalana.


La concentración finalizó con incidentes en el centro de la capital después de que un grupo de manifestantes adscritos a los CDRs montaran barricadas y dañaran parte del mobiliario urbano en la Ronda de Sant Pere.
Hoy martes, a pesar del aparente acatamiento del fallo judicial por parte de Torra, el político ha recurrido esta mañana ante el Tribunal por la presunta vulneración de algunos de sus derechos fundamentales como libertad ideológica o de expresión.


«La exhibición de símbolos o mensajes políticos nada tiene que ver con la prestación de servicios a los ciudadanos, sino que es un ejercicio de la función representativa propio de una sociedad democrática, así como el ejercicio del derecho a la libertad de expresión» explicaba el ex-gobernante en su recurso de amparo.


Con dos presidents condenados y otro fugado de la justicia, el Palau de la Generalitat sería ocupado ahora por el vice-presidente Pere Aragonés, de Esquerra Republicana de Catalunya hasta que se convocaran nuevas elecciones que, según los plazos marcados por la ley de presidencia estarían previstas para el próximo 7 de febrero.

El clímax de la crisis política en Cataluña