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El coronavirus se abre paso

Algunos países como Filipinas prohíben la entrada a ciudadanos chinos provenientes de regiones afectadas por el agente patógeno.

El pasado 31 de diciembre, las autoridades chinas notificaron de 27 casos de neumonía cuya procedencia era, en apariencias, desconocida.


De las casi 3 decenas de convalecientes, 7 se encontraban graves.


Los afectados compartían haber tenido contacto con el mercado de la ciudad de Wuhan, gran foco urbano situado en el sudeste del gigante asiático.


Pocos días después, la República Popular China informó de que la neumonía era fruto de un nuevo brote de coronavirus.


Su origen se encontraría relacionado con los murciélagos y con otro tipo de animal aún sin identificar según informa un estudio publicado por la revista científica The Lancet.


Después de que se desataran epidemias de SARS y MERS, patógenos de la misma familia que provocaron en torno a 1600 muertos entre 2002 y 2012, este nuevo virus se ha cobrado ya la vida de más de 250 personas sólo en China sin contar los 12000 afectados en todo el mundo.


Estas últimas cifras siguen en aumento desde entonces, detectándose nuevas incidencias en otros rincones de Asia, Europa, Oceanía y EEUU.


Así, en estos primeros días de febrero se confirmó el primer caso de coronavirus en España de manos de un turista alemán que en estos momentos se encuentra bajo tratamiento en el hospital de la Gomera.
El ministro de sanidad, Salvador Illa ha respondido pidiendo a la confianza en el sistema sanitario español. 
Caso similar ha sido el del presidente de Canarias Ángel Torres, quien ha aseverado que «los protocolos han funcionado y hay un absoluto control sobre la situación».


A estas esperanzadoras palabras se suma la diligencia de China, que ha adoptado una serie de mecanismos desde muy distintos ámbitos en pos de contener el contagio. Ello ha posibilitado la cura y correcta recuperación de 274 pacientes nativos mientras que, de manera simultánea, las instituciones del país intensifican sus esfuerzos en el desarrollo de una vacuna para el nuevo coronavirus.

 

En estos procesos están implicadas la Universidad de Fudan, Shanghai así como la Escuela de Medicina de Baylor, la rama médica de la Universidad de Texas y el New York Blood Center en Estados Unidos.
A pesar de todo, la Organización Mundial de Salud no baja la guardia y ha calificado como «alto» el riesgo que puede suponer el virus para la ciudadanía.