Cultura pone a la venta las entradas para una nueva versión de la comedia de Molière, 'El Avaro'

Cartel de 'El Avaro'.
El Teatro Auditorio de Revellín acoge el próximo 7 de mayo, a las 19.30 horas, una representación de una nueva versión de la comedia de Molière, 'El Avaro'. Cultura ha puesto este lunes las entradas a la venta. 

La Consejería de Educación y Cultura ha puesto hoy a la venta las entradas para la representación de 'El Avaro', obra que albergará el Teatro Auditorio del Revellín el 7 de mayo a las 19.30 horas. Las localidades, disponibles en taquilla y en la web de la Ciudad, pueden obtenerse a un importe de 14 euros (patio anterior), 12 (patio posterior), 10 (palco) y 6 euros (asientos de visibilidad reducida). En las tres primeras opciones se establecen descuentos de 2 euros para los colectivos habituales.

La compañía sevillana Atalaya será en esta ocasión la encargada de llevar a escena la comedia de Molière, uno de los grandes dramaturgos de la literatura universal cuando se cumple, precisamente, el cuarto centenario de su nacimiento.

Molière no solo creó un estilo literario propio, sino que influyó notablemente en la estructura de las compañías profesionales del teatro europeo. Su obra refleja una profunda crítica contra la hipocresía burguesa y lo peor de la alta sociedad a través de la comedia y la tragicomedia.

Dirigida por Ricardo Iniesta, esta adaptación de 'El Avaro' se enmarca entre los grandes proyectos de Atalaya y, más en concreto, entre los que se presentan en clave de musical. Una vez más, la compañía ha puesto al frente de su elenco a Carmen Gallardo, una actriz que atesora ya cinco nominaciones a los prestigiosos premios Max, además del reconocimientos de la crítica internacional.

Considerada una de las obras maestras del autor parisino, 'El Avaro' tiene como protagonista a Harpagón, un rico y mezquino individuo que vive aterrorizado por un miedo obsesivo: que le roben el baúl donde ha ocultado su tesoro, por lo que desconfía de todos, incluso de sus propios hijos. El montaje refleja el lado más egoísta del ser humano y los problemas que, en ocasiones, generan el dinero o el poder. Al tiempo se percibe el maltrato que Harpagón propina a sus empleados y su exacerbado sexismo.