Julian Assange en la boca del lobo

WIKILEAKS

Julian Assange en la boca del lobo

Julian Assange en la boca del lobo
El fundador de Wikileaks se enfrentaría a una pena de hasta 175 años de prisión en el caso de que se consumara su extradición a EEUU.

Decenas de periodistas se congregaban la pasada semana en la corte de Old-Bailey (Londres) para cubrir uno de los procesos judiciales más controvertidos de los últimos años:


Julian Assange, activista y fundador del portal web Wikileaks se enfrenta a un proceso de extradición auspiciado por las autoridades norteamericanas a causa de la filtración de documentos que incriminan al país en la perpetración de crímenes de guerra en Oriente Medio.


Todo comenzó en el año 2006, cuando este neozelandés de 48 años decidió formar junto a otros correligionarios del llamado hacktivismo una plataforma descentralizada de contenidos basada en filtraciones anónimas.


El humilde medio pronto despegó gracias a la colaboración de numerosos profesionales de la comunicación, activistas pro-derechos humanos y abogados, mediante los cuales la organización fue asistida con un sólido respaldo legal.


Apenas 4 años más tarde, Assange perpetraba uno de sus golpes más ambiciosos a través del Cablegate, una revelación masiva de más de 700.000 documentos secretos en los que el gobierno norteamericano era expuesto como artífice de numerosas atrocidades en países tales como Iraq o Afganistán.


En 2012, la organización se volvió a hacer eco con noticias acerca de las cárceles de Guantánamo y Abu Ghraib, donde se lleva a cabo una violación sistemática de las libertades individuales y los derechos humanos por parte del país de las barras y las estrellas.


Tras las órdenes de detención ejecutadas contra Assange, el fundador de Wikileaks halló asilo político en la embajada ecuatoriana de Londres, donde permaneció los siguientes 7 años hasta que la policía británica irrumpió en las dependencias diplomáticas a petición de Estados Unidos.
 

Desde entonces, el ciber-activista ha permanecido en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh mientras hace frente a una petición de extradición para poder ser juzgado por 18 cargos de espionaje y presunta conspiración informática contra Estados Unidos, penados allí con hasta 175 años de reclusión.


Su abogado, el ecuatoriano Carlos Poveda denuncia la falta de transparencia del proceso y la prohibición para la asistencia de observadores internacionales al mismo que pueda garantizar su constitucionalidad.


Miles de ciudadanos, intelectuales y políticos de todas partes se han pronunciado al respecto haciendo público su apoyo.


Figuras de la talla de Dilma Rouseff o Lula da Silva, expresidentes de Brasil además de importantes académicos como Noam Chomsky afirman que Assange «debería ser tratado como un héroe» y que su traslado a Estados Unidos sería «un atropello contra la libertad de prensa».


Amnistía Internacional, que debía haber supervisado las vicisitudes del juicio de no ser por la proscripción alertó el pasado 21 de febrero que «Julian Assange no debe ser extraditado a EEUU, pues de ser trasladado a ese país corre riesgos de violación de derechos humanos. Las autoridades estadounidenses deben retirar los cargos de espionaje y otros que pesan sobre él y, además, Assange debe ser puesto en libertad de inmediato».

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