Mochila, finaos... y otras fiestas del puente de noviembre más allá de Halloween

Halloween y otras fiestas tradicionales.

Esta noche es la más terrorífica del año, Halloween, una fiesta que pese a la creencia popular no es americana. ¿Pero qué otras celebraciones se realizan este puente?

Desde hace ya unas décadas -aunque potenciado en los últimos años-, Halloween ha acaparado la festividad de primeros de noviembre. La última noche del mes de octubre es el momento de disfrazarse de algo terrorífico -diablos, esqueletos, vampiros, demonios, brujas, zombies y horripilantes calabazas- y pedir caramelos por las casas. Así lo hemos visto durante años en las películas norteamericanas, aunque la tradición no es, precisamente, americana.

El origen parece estar en los celtas y se asociaba a rituales que coincidían con el denominado ‘Samhain’, que en gaélico significaba ‘el final del verano’, ya que al morir octubre se daba por finalizada la épocas de las cosechas. Eran las áreas celtas de Irlanda y Escocia las que celebraban esta jornada. Pero además de señalar un momento de fin e inicio en el trabajo del campo, estos rituales incluían la comunicación con los difuntos y para ello utilizaban trajes y máscaras que debían ahuyentar a los malos espíritus. Es posible que de ahí surja el disfrazarse en Halloween.

Primero los romanos, y después los cristianos trasladaron esas costumbres a sus fiestas. A partir del año 835, la Iglesia incluyó el 1 de noviembre como el día de Todos los Santos. Mientras, el 2 de noviembre se conmemora el día de los Difuntos.

Fue gracias a los emigrantes que partían de Europa para encontrar en Estados Unidos mejores oportunidades de vida que estos rituales llegaron a América. La 'Gran hambruna irlandesa', en la década de 1840, fue el momento en el que esos rituales pisaban por primera vez suelo americano.

Se fueron añadiendo nuevas costumbres como la de talar las calabazas o la de pedir: ¿Truco o trato? En la década de los años 20 del pasado siglo, la fiesta comenzó a celebrarse masivamente, gracias al primer desfile de Halloween en Minnesota. El cine de terror de los años 70 disparó la popularidad de esta fiesta.

Sin embargo muchos territorios, en ese ímpetu de alejarse de la “americanada” -que ya hemos visto que no lo es- de Halloween, reivindican sus propias festividades. Festividades que, en realidad, vuelven al origen de esos ritos europeos de bendecir cosechas y comunicarse con los difuntos. Ir a los cementerios a honrar a nuestros muertos y llevarles flores es lo más popular. Pero además cada ciudad tiene su propio ritual.

En Ceuta se comparten los alimentos en el llamado ‘Día de la Mochila’, un encuentro en el campo entre amigos y familiares. Se celebra el día 1 de noviembre, día de todos los santos, y por supuesto no pueden faltar los frutos secos y los alimentos de temporada. En las islas Canarias, la tradición también se asocia a los frutos secos, en concreto a a las castañas. En torno a ellas se comparte una tarde de cánticos y recuerdos a aquellos a quienes amamos y ya se fueron. No falta, por supuesto, el vino ‘del país’.

También de castañas va la fiesta en Cataluña, donde se celebra ‘La Castañada’, en memoria de esos pueblos que al llegar el otoño se dedicaban a coger castañas, boniatos y leña para hacer unos deliciosos ‘panallets’, ofrenda funeraria aún vigente.

Mientras, en Galicia se celebra ‘La fiesta del Magosto’, un banquete funerario donde las castañas se hacen al fuego simbolizando la muerte y la vida. Las familias beben, bailan y se pintan la cara con ceniza, en señal de las almas que se libran del purgatorio para unirse a la celebración. Y es que en rituales, ya sabemos, a la ‘maxica’ Galicia no le gana nadie... Aunque en definitiva, Halloween y las demás fiestas 'más tradicionales’ simbolizan todas ellas lo mismo: el gracias a la nueva cosecha que nos alimenta y el amor eterno a quienes formaron parte de nuestro mundo.