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No se vayan todavía, aún hay más: la Navidad serbia

NAVIDAD SERBIA

Tras haber desmontado árboles y belenes, tras apagarse la decoración en las calles, la ilusión de estos mágicos días entra en letargo hasta el próximo mes de diciembre. Sin embargo, aunque parezca que la Navidad unifica al planeta entero, en Serbia todo ocurre un poco más tarde.

La Navidad serbia se rige por el antiguo calendario juliano, y así la Nochebuena se celebra el 6 de enero y la Navidad, por tanto, el día 7. Aunque, como en el resto del mundo, estas celebraciones se alargan un par de días más, hasta el 9 de enero.

Las tradiciones difieren mucho de las que, en este lado del mundo, conocemos. El 6 de enero (día del badnjak) el cabeza de familia debe ir al bosque en busca de una rama de roble, que se corta con tres golpes. Esta rama, se ha de quemar en la chimenea durante la Nochebuena. Con esta tradición se unifica el rito pagano eslavo en el que el roble es un árbol sagrado, y además se representa los tallos que José quemó para calentar al niño Jesús. Durante la cena de Nochebuena, muchos serbios rompen el ayuno que mantienen los días anteriores al 6 de enero (durante esos días no ingieren productos de origen animal).

La mezcla de tradiciones cristianas y paganas es muy rica, y durante esa noche se realizan ofrendas a los familiares ya fallecidos. Para ello, en cada rincón de la casa se coloca una nuez y se prepara un cuenco con avena y frutos secos. Este cuenco con avena recuerda a María alimentando a los animales del portal para que no se alimentaran de la paja que formaba la cuna de Jesús.

La comida de Navidad, no es muy diferente  a la de muchos pueblos de nuestro país. Se suele servir, el pečenica, un cochinillo entero asado que representa también la ofrenda para el Año Nuevo. Similar a nuestro Roscón de Reyes es el česnica, una torta de harina en la que se esconde una moneda. Quien encuentre esta moneda tendrá suerte durante el año entrante.