Enero es el mes de las dietas.
Enero es el mes de las dietas.

Ayuno intermitente: beneficios y contras de la práctica de moda

Ayuno intermitente: beneficios y contras de la práctica de moda

Enero llega de la mano de las dietas y una de las prácticas de moda es el ‘Ayuno intermitente’. Te contamos qué es, sus pros y sus contras. 

Enero es, sin duda, el mes de las dietas. Junto a 'Apuntarse al gimnasio' o 'Ir a correr', en la lista de propósitos del nuevo año suele figurar 'Hacer dieta', controlar lo que comes o ingerir alimentos más saludables.

En los últimos tiempos, una de las dietas más famosas es la denominada del ‘Ayuno intermitente’. ¿Pero en qué consiste? ¿Por qué se ha puesto de moda? ¿Cuáles son sus beneficios y sus contras?

El ayuno intermitente consiste en no comer durante un determinado tiempo. Son varias las maneras de llevar a cabo esta práctica, pero entre las más conocidas son el ayuno por días: cinco días comes y dos no comes suele ser la experiencia con más seguidores. Por ejemplo, no comer los lunes y los jueves, llevando a su máxima expresión el dicho de ‘Nadie se muere por no comer un día’.

Otra práctica habitual relativa a los días es la de ayunar en días alternos; sin embargo, los nutricionistas señalan que está forma de realizar el ayuno puede llegar a ser muy severa, sobre todo para principiantes, a los que se les recomienda comenzar de una manera más paulatina.

Es de ahí que son más recomendables las prácticas de ayuno intermitente por horas. En este caso las más frecuentes son dos. O bien doce horas comes y doce horas no comes. O un poco más radical es 16 horas no comes frente a ocho que sí. En este caso, tanto si son 12 como si son 16 las horas de ayuno, lo recomendable es incluir en ese periodo el sueño, que es aconsejable alargar durante al menos 8 horas. De este modo, en vigilia quedarían las restantes.

Este tipo de ayuno de entre 10 y 16 horas aproximadamente es el más aconsejable, según algunos expertos, quienes señalan que de este modo se facilita al cuerpo para que este convierta sus reservas de grasa en energía, consiguiendo una pérdida de peso pero también un mejor funcionamiento de algunas funciones del cuerpo.

Recomendaciones para ‘no abandonar’

Como todas (o casi todas) las dietas, el truco está en la persistencia, en no abandonar la práctica al poco tiempo, sino convertirla en un hábito que vaya encaminado a comer más alimentos saludables y menos ultraprocesados. En cualquier caso, algunos consejos y recomendaciones que deben seguirse a la par que la dieta son mantener una buena hidratación, recomendando beber al menos tres litros de agua al día. También se pueden beber bebidas sin calorías o tés, incluido en los periodos de ayuno.

Mantener la mente ocupada para evitar pensar en la comida es otro de los aspectos que te ayudarán. Para ello se pueden realizar actividades que te distraigan, pero estas no pueden ser practicar deportes más o menos extremos ni de alta intensidad.

Qué comer en las horas en las que no se ayuna es fundamental para que el ayuno intermitente tenga los resultados deseados. Si en los periodos de ingesta nos atiborramos a dulces poco sentido tendrá. Por el contrario, es preferible optar por alimentos ricos en proteínas, fibras, vitaminas y grasas saludables. Legumbres, pasta, huevos, pescado, aguacate, frutas como el melón o la uva... Pueden ser buenos aliados.  

Sentirse motivados es otro de los empujes necesarios para no abandonar. Figuras como Jennifer Aniston o Elsa Pataky son algunos de los rostros conocidos que han reconocido llevar a cabo esta dieta, aumentado así su popularidad.

Pros y contras

La prevención de enfermedades cardiovasculares, y con ella el aumento de la esperanza de vida, la mejora de la salud cerebral o sus capacidades para personas obesas son algunos de los beneficios que se han señalado de esta dieta.

Por su parte, entre los contras encontramos la reducción de los niveles de vitaminas como la B1; el aumento de la sensibilidad a la insulina en células adiposas, o la disminución de la actividad de la glándula tiroides.

En cualquier caso, sí que existe consenso al especificar que ni los niños, ni las mujeres embarazadas ni las personas con enfermedades crónicas pueden realizar este tipo de ayuno. Además, al haber disparidad de opiniones en la comunidad científica respecto tanto a los beneficios como a los riesgos, cualquier persona que quiera realizar esta dieta debe consultar primero con su médico o dietista para estudiar su caso en concreto. 

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