Clara Guzmán: “La moda va unida intrínsecamente a la economía. Estamos metidos de lleno en una crisis sanitaria y, por ende, económica”

Foto: Aldebarán Estudio

El mundo de la moda levanta pasiones y llena las páginas de innumerables medios. Uno de los preferidos por los amantes de las tendencias y estilo es el blog www.telademoda.com, que en 2014 recibió el I Premio Soy Moda Andalucía, en su modalidad de Difusión, y el primer premio Blog de Moda en la IV Gala de Premios Blogosur.

Detrás de “telademoda” se encuentra la periodista ceutí Clara Guzmán, quien tiene un amplio currículum como redactora en El Correo de Andalucía y en ABC de Sevilla, donde llegó a ser redactora jefa, así como un profundo conocimiento de la industria al ejercer de cronista de moda para el ABC nacional. Ha sido asesora de la Pasarela de la Feria Internacional de Moda Infantil y Juvenil (FIMI) y en la actualidad es columnista del Confidencial Andaluz, docente, conferenciante y miembro correspondiente del Instituto de Estudios Ceutíes.

 

De formación periodista, elegiste la moda como tema para tu blog. ¿Por qué?
Me interesa la moda como fenómeno sociológico. La moda es un reflejo de la sociedad de cada momento, además de englobar un sinfín de disciplinas. La moda es cultura, arte, antropología, historia, estética y economía, un factor fundamental que, afortunadamente, se está teniendo en cuenta en los últimos tiempos. La moda genera una cantidad ingente de puestos de trabajo directos e indirectos y su aporte al Producto Interior Bruto (PIB) es bastante considerable. Siempre ha sido así. En Francia, después de la II Guerra Mundial, la moda fue la encargada de equilibrar la balanza de pagos.

 

La ropa como protección del frío es un elemento secundario. ¿Qué función tiene la moda hoy en día?

La moda es una manera de comunicar quiénes somos, cómo somos y qué pensamos. Es un lenguaje no verbal. Hay una frase muy certera de un gran experto en la materia, James Laver, que dice: “La ropa es inevitable. Es nada menos que el mobiliario de la mente hecho visible”. Resume tan bien mi manera de entenderla que aparece en la portada de mi blog “telademoda”. Llevo documentándome en esta disciplina más de treinta años. Tuve la suerte de contar con la aquiescencia de mi periódico, ABC de Sevilla, dirigido en esas fechas por Francisco Giménez-Alemán. Se creó una sección semanal en la que se informaba de la actualidad, se cubrían todas las pasarelas nacionales y algunas extranjeras, además de darle espacio a la historia de la moda. Por entonces, la mayoría de la bibliografía estaba en inglés. Hemos avanzado mucho en ese aspecto, que coincidió con el impulso que el primer gobierno socialista de España, a cuyo frente estaba Felipe González, dio a la moda. Estábamos en los ochenta del siglo pasado y aunque la forma de gestionarla fue bastante discutible, hay que reconocer que la ciudadanía se empezó a interesar y mucho por el sector.


Como experta en el sector, ¿qué elementos de la industria están cambiando que el público no llega a ver? 

Para empezar, no me considero experta porque nunca se acaba de aprender. Digamos que me documento en la materia. La moda va unida intrínsecamente a la economía. Estamos metidos de lleno en una crisis sanitaria y, por ende, económica. En marzo se pararon drásticamente todas las producciones. Unas se pudieron bandear más o menos, pero, por ejemplo, al sector de la moda flamenca le pilló de lleno y significó la ruina. Una ruina que arrastrará durante un tiempo. Los lunares y los volantes se transformaron en mascarillas, en batas y en todo lo necesario para cubrir las demandas sanitarias. Los talleres evocaban a los tiempos de guerra, de esas guerras que los más jóvenes no hemos vivido, pero que conocemos por referencias y lecturas. Está cambiando la moda, porque los hábitos de consumo están variando debido a la cuestión económica. Gran parte de las tiendas físicas han echado el cierre en beneficio de los establecimientos “online”. Las colecciones se reducen y pasan a ser como siempre, la de primavera-verano y la de otoño-invierno. Todo se había disparatado hasta el extremo que diseñadores como Armani hablaban de la inmoralidad que suponía estar todavía en verano y que los escaparates lucieran la colección de invierno. Este exceso de colecciones: cápsula, crucero, preinvierno, preverano, acabó incluso por afectar a no pocos creadores que cayeron en depresión y algunos en suicidio. Un trabajo creativo no es equivalente a uno en serie y pierde su esencia por el afán mercantilista de muchas empresas. Las pasarelas desaparecen. Ya se está recurriendo a los sistemas más punteros de las nuevas tecnologías. Todo se verá desde casa, pero no se apreciará la textura de una colección, su auténtico color, su armonía, su confección ni el ambiente que generan estos foros. Lo digo con conocimiento de causa al haber sido cronista de moda a pie de pasarela. O sea, volveremos a tiempos pasados. Desfiles en petit comité para las clientas y todo marcando distancias.

Fotografía: María José Carmona (Exposición mujeres periodistas)

Moda sostenible, más variedad de tallas... son cambios relativamente recientes. ¿Qué le pide el público del 2020 a la moda?

Sostenibles ya eran nuestros padres y nuestros abuelos sin saberlo. Cuidaban la ropa con esmero, les daban la vuelta a los abrigos, a las chaquetas, reciclaban todo lo reciclable. La moda sostenible lleva ya unos años en el mercado. Algunas firmas se decidieron a practicarla y quien da primero da dos veces. Ahora todo el mundo se rasga las vestiduras porque la moda es la segunda industria más contaminante del planeta después del petróleo. ¿El Covid nos ha hecho reflexionar al respecto? Yo creo que no, que esta pandemia no nos va a cambiar. Quien nace lechón muere cochino, dice el refrán castellano con toda su crudeza y realidad. ¡Si supiéramos la cantidad de litros de agua que se necesitan para confeccionar una camiseta que sólo se va a usar una o dos veces! Hemos vivido inmersos en un consumo exacerbado con el frívolo razonamiento de que era barato. El famoso “low cost”. Y lo barato es caro. Si echáramos números nos daríamos cuenta del inmenso derroche en ropa de usar y tirar, en vez de adquirir prendas de larga duración. Volvemos a que la moda es un reflejo de la sociedad de cada momento. Vivimos en un tiempo de excesivas prisas, de poca estabilidad, de no echar raíces y eso se traduce en nuestra forma de vestir, sobre todo en los jóvenes. Luego los verás en manifestaciones en defensa del planeta. Las grandes contradicciones del ser humano. Respecto de las tallas grandes, es otra falacia. ¿Realmente hay tallas grandes en los establecimientos “low cost”, que son los más asequibles? Soy muy menuda y no tengo ese problema, pero mis amigas despotrican continuamente del engaño en el tallaje. No se ajusta a la realidad. Creo que aún estamos todos en estado de “shock”, sin saber muy bien a qué atenernos. Hablamos de ertes, de paro, de la vuelta al cole, de un futuro incierto y la moda ha pasado a un segundo plano. Si empieza a repuntar la economía, creo que el consumidor exigirá un buen producto. Un producto que realmente valga el precio que le piden. No habrá tantos momentos para lucirse y eso reducirá las ventas para desembocar en una mayor cordura a la hora de consumir. Cordura ligada al estado de nuestros bolsillos.

 

¿Cómo han cambiado los medios digitales la relación entre las marcas y los consumidores? ¿Quién marca las tendencias?

Las tendencias siempre las marcaron las grandes revistas de moda que hacían amplios reportajes a aquellas firmas que se podían permitir pagar la carísima publicidad de sus páginas. Y claro, ponían de moda su tendencia. Ahora son las “influencers” las que marcan la moda. La gente las sigue como si fueran flautistas de Hamelín. Las redes sociales han confirmado lo que ya se sabía: No hay criterio y mucha gente necesita referentes, aunque sea para que le digan qué champú utilizar. No obstante, las firmas han puesto en tela de juicio la función de estas prescriptoras de moda. Su insistente exhibición de los modelos de cada temporada frena a la verdadera consumidora, que considera “quemado” el diseño en el que iba a hacer una inversión. Además, se han descubierto fraudes en el número de seguidores y, en algunos casos, poca consistencia en su función de influir.

En tus post combinas entradas sobre novedades de las marcas con elementos de historia. ¿Es cierto que las modas se repiten? 

Creo que es importante conocer el origen de determinados diseños. Cuando se analiza una colección, cuantos más conocimientos tenga la cronista, mejor información dará a los lectores, televidentes u oyentes. En España ha habido grandes cronistas de moda, con una cultura apabullante, que desmenuzaban una colección y ponían contra las cuerdas al diseñador, al revelar que su obra era una copia de tal o cual creador de la historia. Sí, claro que se repiten las modas. Llevamos años echando la vista atrás a la década de los cincuenta, sesenta, setenta… A mis alumnos les suelo decir que en lo único que hemos evolucionado ha sido en los tejidos, que ahora los hay tecnológicos, en 3D y mucho más baratos. Los tejidos siempre han sido carísimos. Como curiosidad, a lo largo de los siglos la gente dejaba en herencia telas y vestidos, con un valor equiparable a una joya.

 

¿Cuáles son tus iconos favoritos de la moda y qué es lo que más te gusta de cada uno de ellos? 

Nunca he sido mitómana. Prefiero valorar a todos esos héroes anónimos que han tenido que luchar y sufrir lo indecible para salir adelante en circunstancias muy adversas.

 

También escribes breves diálogos humorísticos sobre temas de actualidad en el Confidencial Andaluz. ¿Cómo describirías a los personajes de tus escenas

Tengo la columna “Torre de arena”, como el título de la copla que cantaba Marifé de Triana y que, entre otras cosas, decía: “todo es mentira, todo es quimera”. Son dos señoras mayores, mayores en el sentido de madurez del término; o sea, sin edad, que, con un lenguaje irónico, mordaz y a veces surrealista, critican la actualidad. Tampoco tiene mérito, porque la actualidad es muy susceptible de ser criticada. Se llaman María del Carmen y María Auxiliadora y me han pasado anécdotas muy curiosas con ellas. Fui a moderar una mesa sobre moda y una chica me paró para decirme que me seguía. Pensé que se refería a mi blog “telademoda”, pero cuál no sería mi sorpresa al escuchar que su interés estaba centrado en las dos amigas. Hay quien me pide que suba fotos de ellas a las redes. Y hay quien discute que no son amigas, que son hermanas.

Dicen que hacer reír es más difícil que hacer llorar. ¿Te resulta más difícil escribir los diálogos que los artículos? ¿Qué te gusta de cada faceta?

Es cierto, no es fácil hacer reír, sobre todo si se utiliza la ironía. Al tener doble sentido, hay quien sólo capta lo literal y entonces se pierde y en vez de reír, se enfada. En El Corán se dice: “Quien hace reír a sus compañeros, merece el paraíso”. Con que yo haga reír o pasar un rato agradable a un lector me doy por satisfecha. El paraíso son palabras mayores. De las dos facetas lo que más me gusta es crear. Es como tejer un jersey, una manta (soy también tejedora) y vas viendo cómo crece, como se va formando hasta que toma cuerpo lo que tenías en mente.

 

Como nueva colaboradora de Qreativos, ¿qué te gustaría aportar? 

Sería muy pretencioso por mi parte aspirar a aportar algo. Mientras la gente no se aburra, me conformo. Me conformo con eso y con poder visitar con más frecuencia mi tierra, ahora en calidad de colaboradora de Qreativos.