CENTRO GLOBAL2

Edith Rivas, la sonrisa amable y mirada directa del coaching

Edith Rivas lleva más de veinte años de dedicación incansable en el campo crecimiento personal y se nota. Con sonrisa amable y mirada directa abre las puertas de su centro, Global2, donde alumnos y clientes buscan el bienestar y el desarrollo personal a través de las técnicas que Edith ofrece. En línea con su interés por evolucionar y mejorar cada día, este año se lanza a un nuevo reto como formadora en técnicas de coaching con un curso de 10 meses en el que ha puesto toda su experiencia e ilusión.

Ante todo, ¿cómo define un coach el coaching?

El coaching es un entrenamiento personalizado y profesional. Se practica en muchos ámbitos: en el personal, el laboral y el de los estudiantes también. Básicamente, lo que se busca con el coaching es desarrollar capacidades que igual no se sabe si se tienen, o potenciar algunas que se tienen pero se necesitan en mayor medida, como facilitar la toma de decisiones, por ejemplo. A veces, cuando estamos en estas épocas de la vida en las que se nos remueve el mundo, el coaching ayuda a recolocar un poquito todo eso que se está moviendo.

 

¿Cómo empezaste en el mundo del coaching?

Nosotros nos dedicamos al crecimiento personal desde el año 2000. El coaching se presentó como una herramienta que complementaba mucho lo que ya hacíamos y que además iba muy en la línea de lo que ya utilizábamos. Usábamos herramientas como la PNL (programación neurolingüística) y otras de gestión emocional, como inteligencia emocional, tapping, etc. El coaching es otra forma de trabajar lo mismo desde una ruta diferente. Nosotros trabajábamos con herramientas de gestión emocional que trabajaban desde la emoción para luego ir a la parte racional y coaching es más racional desde el principio. Y bueno, complementa un poco lo que hacemos. Fue un proceso natural de crecimiento del centro y de nuestra curiosidad por incorporar herramientas.

 

¿Qué viste en esta técnica para decidir no solo incorporarla a tu trabajo sino ofrecer un curso para futuros coaches?

Lo decido porque creo que lo suyo es que distintas personas puedan acceder a distintas herramientas. Si limitas las herramientas que manejas, pues limitas también las personas a las que puedes ayudar, porque todo el mundo no conecta con todo. Hay gente que con PNL trabaja genial, hay gente que con tapping o con inteligencia emocional trabaja genial, pero hay otras personas que necesitan otras herramientas. A mí me pareció una herramienta potente y práctica, que además tiene una particularidad: un proceso de coaching no se termina cuando se termina el trabajo aquí, porque el cliente se lleva esa semilla dentro. El coaching deja un poso positivo siempre en la vida de las personas. Por curiosidad personal, por un lado, por esa inquietud que siempre tenemos de incorporar herramientas nuevas, y porque pensamos que era algo muy válido para lo que habitualmente trabajamos aquí, decidimos incorporarlo.

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El coaching está teniendo relevancia también en la mejora del funcionamiento de las empresas. ¿Cómo lo aplicáis?

Se trabaja mucho el coaching a nivel personal, one to one, y se trabaja mucho en empresas, a nivel de equipos. En empresas trabajamos de dos maneras, tanto a nivel de gestión de equipos como a nivel individual, porque a veces si la empresa detecta que hay una persona que necesita una mejora en el ámbito que sea, pues se trabajaría también de forma individual, o para mejorar el funcionamiento de un equipo. El coaching es una herramienta antigua, viene de la época de Sócrates, de la mayéutica socrática, pero es verdad que en los últimos años parece que está más en primera línea. Las empresas cada vez son más conscientes de que se trata de mejorar o descubrir el potencial real de las personas y yo creo que eso merece la pena.

¿Qué le dirías a aquellas personas que piensan que el coaching no es para ellos?

Lo respeto. Todas las herramientas no son para todo el mundo. El coaching es un entrenamiento muy concreto. Yo creo que lo que pasa es que coaching es una palabra que se maneja muy a la ligera a veces y se confunden los términos. Coaching no es un proceso en el que otra persona te va a aconsejar, formar o que te va a enseñar algo. El coach, a través de un proceso conversacional y de diferentes herramientas, lo que hace es un poco de espejo, pero un coach no dirige, no condiciona ni interfiere en el proceso de la persona. Para quieres dicen que el coaching no es lo suyo, vale, pues está bien si lo ha probado y no le gusta. Si está hablando desde la falta de información profunda de la herramienta, yo le recomendaría que profundizara en ello, porque es una herramienta muy positiva.

 

Este 24 de septiembre empezáis un curso de 10 meses de formación en coaching, con prácticas y en fines de semana intensivos. ¿Qué van a encontrar los alumnos en este curso?

Este año nos inauguramos como escuela de coaching, acreditada por ASESCO (Asociación Española de Coaching) y nos hace muchísima ilusión tener su respaldo. Es una formación larga a través de la cual quien quiera pueda incorporar el coaching a su vida, o bien para uso personal, o como herramienta profesional para después convertirse en coaches certificados. Arrancamos con este proyecto que llevaba mucho tiempo en mente y a final se ha materializado este año y nos hace mucha ilusión. Es una formación más larga, porque es un curso escolar completo. Es teórico-práctico y además después necesita unas prácticas que son obligatorias en este caso. La idea es dar a los alumnos las herramientas que necesitan para, si así lo desean, convertirse en coaches profesionales. Una vez que terminan aquí tienen la posibilidad de iniciar el proceso de certificación por ASESCO.

 

Además de la formación, ¿qué cualidades debe tener un coach?

Primero curiosidad, hacia fuera y hacia adentro, porque todas las herramientas que manejamos, al final, tienen una función interna. Quien está en este mundo tiene que estar dispuesto a estar en un proceso de evolución permanente. Las cualidades que necesita un coach y que se entrenan son, primero, la capacidad de escucha, eso es fundamental. Luego la capacidad de empatía. También el saber ser asertivo y aséptico a la vez, porque el coach no puede utilizar su criterio, ni su opinión, ni sus consejos. Y como parte fundamental, el coach tiene que haber realizado su proceso de coaching completo y casi, casi, estar permanentemente en su proceso de coaching, porque trabajamos con algo muy importante. Trabajamos con partes de la persona que son muy importantes, porque a través de un proceso de coaching la persona se va a conocer al 100%. Eso tiene su parte positivísima y su parte delicada, porque van a tener delante ese espejo con cosas que igual esperaban o conocían y otras que no. Unas que les van a encantar, otras no. La formación en coaching es un proceso largo y es un proceso completo, complejo, y a la vez muy bonito. Hay una serie de capacidades que tienen que estar presentes: saber escuchar, el estar haciendo permanentemente tu trabajo personal, respetar el proceso de la otra persona, porque el ritmo nunca lo pone el coach, ni el objetivo tampoco. Luego, el manejar una serie de herramientas que son importantísimas para que luego el coach y el cliente pueda puedan utilizarlas a lo largo de su proceso.