Hanan Ahmed: “Hay que promover los hábitos saludables. Invertir en la prevención es lo más importante”

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Formada en la Universidad de Salamanca y con la especialización en Oncología Médica realizada en Barcelona, la doctora Hanan Ahmed es, junto con el doctor Hasan Bennis, la cara más visible del servicio de Oncología del Hospital Universitario de Ceuta. Esta ceutí apasionada de su trabajo tenía claro que quería dedicarse a la medicina y al cuidado integral de sus pacientes, con los que acaba creando un vínculo tan cercano como una familia.

Desde que volviste a Ceuta en 2017, ¿qué cambios habéis ido implementando en el servicio para atender a los pacientes oncológicos?

La Oncología es una especialidad muy cambiante y tenemos que adaptarnos a la necesidad de los pacientes. Es una especialidad muy dinámica. Poco a poco hemos incorporado nuevas formas de tratamiento, el cambio de la organización del hospital de día, la forma de evaluar los pacientes… Hemos creado como un pequeño hospital dentro de nuestro Hospital Universitario que es el hospital de día, el hospital oncológico. Hemos avanzado mucho, pero también quedan muchísimas cosas por hacer. Nuestros pacientes afortunadamente tienen muchos más tratamientos, viven más, y tiene más necesidades que iremos cubriendo poco a poco, con el tiempo y lo que nos dejen.

 

¿Qué echáis en falta a corto plazo?

Creemos que es importante, y que no tenemos en Ceuta, una unidad de consejo genético. Tenemos varias familias en las que existe un componente genético importante y nosotros podemos asumir a los pacientes enfermos, pero no a las familias sanas. Creo que crear un consejo genético es una necesidad cada vez más importante y es un proyecto a corto plazo que queremos llevar a cabo ya mismo.

 

Cada día oímos algo nuevo sobre sustancias o alimentos demonizados o recomendados en relación al cáncer. Además del componente genético, ¿qué factores está realmente comprobado que influyen en la formación de tumores?

Los cánceres hereditarios, por decirlo de alguna forma, suponen menos del 10% del total de cánceres diagnosticados. Es decir, es una ínfima parte. Nosotros sabemos que un tercio de los cánceres que se diagnostican, casi el 30%, son debido a factores evitables. Es decir, factores como la exposición al tabaco, al sol, el consumo de alcohol, el sedentarismo, una vida no saludable y no vacunarse de enfermedades en las que existe una vacuna ya probada que puede evitar a largo plazo el desarrollo de un cáncer. Está en nuestras manos un porcentaje muy elevado de evitar el cáncer, aparte del componente genético. Tratamos de tener a la población vigilada con los controles por edad y dentro de un programa de cribaje que tenemos aprobado actualmente en las patologías de mama, colon y cérvix, que son, junto con el cáncer de próstata y pulmón, los más frecuentes. El resto son tumores esporádicos. Lo que está en nuestra mano es conocido. Parece que son cosas fáciles pero nos cuesta cumplirlo y no es un porcentaje desdeñable. Está en nuestras manos poder mejorar las cifras de diagnóstico de cáncer.

 

Un diagnóstico de cáncer suele tener impacto tanto en el propio paciente como en su entorno, ¿Cómo lo gestionáis?

Es complicado. El cáncer no es una enfermedad solamente del paciente que lo padece sino que es una enfermedad familiar. Obviamente atendemos a nuestros enfermos, pero también necesitamos un cuidado especial de los familiares que lo acompañan. Colaboramos con organizaciones como la Asociación Española Contra el Cáncer o Acmuma (Asociaciación Ceutí de Mujeres Mastectomizadas), por ejemplo, que con su equipo de psicólogos dan apoyo no solamente a los pacientes, sino también a sus familiares si lo necesitan. Aportan apoyo social, psicológico y de recursos. Es una atención integral tanto a los paciente como a sus familiares.

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¿Cómo ves el panorama de la investigación a nivel nacional e internacional?

No hace mucho hicimos una charla por el Día Mundial del Cáncer (4 de febrero) en la que el tema eran las desigualdades en el cáncer, es decir, que los pacientes se tienen que tratar por su código genético y no por su código postal. Es verdad que hay una diferencia de España con respecto a Europa en cuanto a la aprobación de fármacos, en cuanto a la rapidez con la que se gestiona. Sin embargo, España es una de las pioneras en estudios en investigación, en especial Cataluña. Hay que fomentar muchísimo la investigación, fomentar el ensayo clínico y fomentar que los pacientes participen en los ensayos. Al fin y al cabo, todo se limita a los recursos. Lo bueno de los ensayos clínicos es que muchos de nuestros pacientes pueden acceder a fármacos que no están todavía disponibles al público porque tienen un proceso de aprobación que pasa por la Agencia Europea del Medicamento, luego está España y después cada Comunidad Autónoma. Hay muchísimos fármacos en muchas patologías que están aprobados y continuamente se están aprobando. Es un no parar. Ahora, hay que poner en una balanza la innovación con la sostenibilidad. Está muy bien innovar pero hay que valorar hasta qué punto podemos sostener a nivel de recursos todo esto.

 

¿Hay alguna línea de investigación en la que consideres que se debe invertir especialmente?

Toda investigación en oncología va encaminada a descifrar el código genético del cáncer. Saber qué está pasando, cuáles son las alteraciones que hace nuestro organismo, qué pasa en el ADN tumoral que hace que una persona desarrolle ese tipo de cáncer o por qué al poner un tratamiento se hace resistente. Eso es biología molecular pura y dura. Los ensayos clínicos van dirigidos a descifrar qué tipo de cáncer es, a ponerle un nombre y un apellido específico a cada cáncer de mama o de pulmón, por ejemplo, para poner un tratamiento concreto dirigido a la alteración que tenga. Es un tratamiento personalizado. Todos los estudios clínicos tienen como pilar este fundamento. Luego aplicamos la combinación de fármacos, inmunoterapia, terapia dirigida… Hay un sinfín de ensayos clínicos y, siempre que la situación clínica del paciente lo permita, nosotros fomentamos que los pacientes participen. Aquí en Ceuta, por suerte, no tenemos problema a la hora de prescribir fármacos y hacer innovación.

 

La medicina es una profesión vocacional y la especialidad oncológica tiene además un componente psicológico importante. ¿Qué te atrajo para elegirla y qué te hace seguir adelante?

Cuando elegí especialidad tenía claro que quería una especialidad médica, no quirúrgica. Los quirófanos no me gustan. Me pareció una especialidad muy completa. Tiene una visión muy amplia del paciente y de todo lo que le puede pasar. Luego tiene lo específico de lo que es el cáncer: la biología molecular, la genética… Eso me atrajo mucho. Aparte, es una especialidad muy especial. Llevas al paciente de la mano. Tiene un componente psicológico muy grande y, al final, creas como una familia y más en Ceuta. Vas al hospital de día y eso es como estar en tu casa. Los pacientes vienen y preguntan directamente por mí o por el doctor Bennis. Son pacientes que vemos durante muchísimo tiempo. A algunos los vemos más que a nuestras propias familias y eso te crea un vínculo de unión. Eso te tiene que gustar, eso engancha. Obviamente, tiene su parte buena, porque sacas adelante muchos pacientes, y su parte mala, que son pacientes que no salen adelante y te da muchísima pena. Pero es una especialidad que engancha.

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¿Qué te gustaría que se resaltara en relación a la lucha contra el cáncer en Ceuta?

La investigación está muy bien y eso tiene que ser a nivel mundial y es lo que está fomentando el Plan Europeo Contra el Cáncer pero, a nivel de nuestra ciudad, hay que fomentar la salud. Invertir en la prevención es lo más importante. Una vez que tengamos eso trabajado, lo otro, obviamente, hay que seguir en ese camino, pero si tú tienes una prevención de salud y tienes una población controlada, será una población que enfermará menos. Es mejor invertir en salud que invertir en enfermedad. Es necesario promover los hábitos de vida saludables que comentaba antes: evitar el alcohol, el tabaco, el sedentarismo y fomentar una dieta saludable. Tenemos una dieta mediterránea espectacular que es muy adaptable para cubrir todas nuestras necesidades. También es fundamental vacunar las hepatitis y el papiloma virus, por ejemplo, que previenen cánceres a largo plazo. El otro pilar fundamental es la detección precoz. Tenemos tres patologías (mama, colon y cérvix) en las que está aprobado el método de screening y en las que está comprobado que el diagnóstico precoz impacta en la supervivencia. Dentro de poco añadiremos el cáncer de pulmón. Pues vamos a trabajar sobre ello. Lo más importante es la prevención de salud. Si ya tenemos la enfermedad, hay que luchar para que nuestros pacientes sean iguales en todos sitios y ofrecerle una atención integral, no solamente en su tratamiento sino también a su familia, para que puedan llevar su enfermedad lo mejor posible.