Adiestramiento yihadista y formas de contrarrestarlo

DANIEL RODRÍGUEZ CASTILLO
Se plantean posibles modos de cortar el proceso de radicalización y la necesidad de conocer la forma genérica de actuar del terrorista

Publicado en Red SAFE WORLD / www.redsafeworld.net/

 
 
Resulta clave conocer al terrorista para combatirlo más eficazmente

En este nuevo capítulo del manual policial contrayihadista que elaboro y comparto con los profesionales e interesados en combatir de modo eficiente, desde mi conocimiento y experiencia profesionales, el terrorismo yihadista, abordaré las que considero son formas efectivas de cortar el proceso de radicalización de un integrista islamista. Ni que decir tiene que terroristas los hay de toda índole pero siendo los más activos los yihadistas, en la actualidad, conviene tener las ideas más o menos claras con respecto a esta variante del fenómeno terrorista. Valga la aclaración, como hago en anteriores partes del manual, también publicadas en RSW y que los lectores tienen al final de este artículo, que no considero al Islam por sí mismo radical ni a quiénes lo profesan, pero es evidente que existen individuos fundamentalistas en todas las religiones, incluida la islámica.

 

Las primeras medidas que recomiendo son las siguientes:

  1. Intentar que no viajen a zonas en conflicto donde pululan grupos yihadistas. Pudiera conseguirse si se sintieran bien en el País donde hayan nacido o plenamente integrados en la sociedad de acogida, no sintiendo la necesidad de unirse al Yihad, persiguiendo todo atisbo de violencia u odio por parte de grupos o individuos xenófobos así como agresiones hacia la comunidad musulmana como hacia cualquier otro credo, por supuesto.

  2. En el caso de que ya se hayan marchado, impedir a toda costa que regresen, controlando las fronteras para impedir su entrada pues vendrían ya completamente radicalizados con una doble intención: reclutar a más posibles adeptos y estar preparados por si se les diera la orden de atentar. Evitando el regreso de los “retornados” se elimina la posibilidad de nuevas radicalizaciones.

  3. Combatir a las organizaciones yihadistas en su origen: eliminar el problema de raíz “limpiando” las regiones en conflicto donde combaten y tienen sus campos de adiestramiento, de los que hablaré más adelante.

 

Conocimiento del terrorista

La principal amenaza que afrontan Europa y Estados Unidos por parte del radicalismo yihadista proviene de las células independientes y de los terroristas por imitación y no de las organizaciones formales de alcance global. La figura del lobo solitario se refiere a individuos que tras experimentar un proceso de radicalización deciden cometer un atentado terrorista por su cuenta. Sus actuaciones tienen más probabilidades de llegar a ser exitosas al no mantener vínculos externos con grupos terroristas por lo que son más difíciles de detectar; sin embargo, su escasa profesionalidad, los trastornos psicológicos que padecen la mayoría de ellos y las limitaciones que entraña actuar por cuenta propia hacen mella en su eficacia. No forman parte de la organización, pero se sienten representados por ella. En éste punto cabe hacer un inciso y diferenciar la figura de lobo solitario con la de terrorista individual; para ello lo desglosaremos a continuación, como hace el criminólogo y analista David Garriga Guitart, en su excelente libro que recomiendo, "Yihad, ¿qué es?":

 
 

El ISIS, por ejemplo, continua con su actividad en Internet que es muy intensa, no solo de propaganda sino también de formación con manuales que cuelgan en Internet o han sido hallados en registros de sus domicilios. También la red al-Qaeda publica esos manuales, incluso en forma de poemas para que sean más fáciles de entender por la población analfabeta que viven en muchas de las zonas que controlan, como pudo comprobar la doctora Elisabeth Kendall, del Pembroke College de Oxford, en su estudio que hizo entre más de 2.000 habitantes de una región de Yemen, quiénes retenían mejor el mensaje transmitido por la red terrorista mediante poemas.

 

Los tutoriales les enseñan a fabricar bombas caseras, cómo comunicarse de modo encriptado para no ser interceptados por los Cuerpos de Seguridad y guías sobre cómo llevar a cabo atentados de diferentes formas. El ISIS es el grupo que más está potenciando la figura del terrorista individual. Por la documentación intervenida a los grupos yihadistas, se ha constatado que es una organización mejor organizada y estructurada de lo que se pensaba en un principio. Cuando el Estado islamista que crearon en Oriente Medio estaba en su apogeo, confeccionaban una ficha o reseña de los reclutados donde reflejaban todos sus datos personales y académicos, si tienen alguna dificultad económica o familiar (enfermedad, por ejemplo), para lo que libraban partidas presupuestarias que abonaran todos los gastos, en agradecimiento a su compromiso. Por eso se valen, sobre todo, de personas que están en una situación extrema y solo ven esa salida.

 

Los Servicios de Información y las Agencias de Inteligencia tienen conocimiento de la existencia de formadores, individuos enviados por la organización para asesorar a las células locales en la preparación de atentados, enseñándoles técnicas operativas tales como la forma de fabricar bombas caseras (como la denominada comúnmente «madre de Satán», a base de peróxido de acetona) o cómo sortear la vigilancia de los Cuerpos de Seguridad, incluidas las intervenciones policiales de las telecomunicaciones. Se han vuelto más cautelosos con lo que adquieren en el mercado negro por temor a ser interceptada la transacción por los investigadores policiales y afinan las formas de obtener información sobre los objetivos que se marcan en sus planificaciones de nuevos atentados. Es por ello que las patrullas policiales y agentes de los Servicios de Información deben no caer en la rutina durante sus investigaciones pues pudieran acabar siendo ellos los vigilados por los terroristas; más vale cambiar evitar las mismas rutas y tomar todo tipo de medidas de contravigilancia, tomándose tiempo para ello, que caer en la monotonía de una investigación que dura meses sin resultados. Los terroristas jugarán con la posibilidad de que los agentes se "aburran" y aprovechar el momento en que se relajen, por lo que debe economizarse los medios humanos y técnicos con los que se cuenten hasta que se tenga la completa seguridad de que el objetivo de una investigación no es peligroso y así poder dedicar dichos medios a otro sujeto sospechoso.

 

En especial, deberán tomarse medidas eficaces con los terroristas "retornados" que se investiguen ya que cuentan con adiestramiento de combate y paramilitar por haber luchado en frentes de guerra como miembros de organizaciones yihadistas. Estos individuos estudiarán de forma pormenorizada el entorno en el que vivan y si son detenidos están entrenados para eludir los interrogatorios de los agentes. Es recomendable que el interrogador tenga conocimientos en geografía y geopolítica de los Países de donde diga que son los presuntos yihadistas, para detectar posibles mentiras que les desarmen quedando expuestos, facilitando el interrogatorio posterior. Téngase en cuenta que el yihadista adiestrado es un experto de la mentira ya que memorizan textos que consideran enseñanzas sagradas o tutoriales así como sus propias coberturas para pasar desapercibidos, con lo que en un interrogatorio pondrán en práctica su capacidad para la inventiva o la cobertura que una y otra vez se han repetido a sí mismos hasta considerarla parte de su propia identidad. Además, se inhiben si son presionados, lo cual por cierto rara vez funciona puesto que se les ha lavado el cerebro con un ideario fundamentalista que han llegado a creer firmemente, así que la presión negativa no es buena idea en un interrogatorio. La presencia de un psiquiatra forense en todo el proceso de la detención de un yihadista sería muy útil porque pudiera elaborar un perfil psicológico criminal que ayude en otros casos. Además, asesoraría a los interrogadores sobre cómo conseguir desprogramar a estos individuos cuya mente ha sido desestructurada por sus reclutadores y adiestradores para dejar espacio a la nueva identidad radical; el psiquiatra tiene experiencia y/o conocimientos sobre como tratar a personas captadas por sectas destructivas, que es a lo que más se parecen los grupos yihadistas en lo que a captación de sus adeptos se refiere.

 

Igualmente, los investigadores debieran saber que el modus operandi habitual de los yihadistas es almacenar su armamento en lugares diferentes a donde residen, pero no en zulos como lo hacía la organización terrorista ETA. Lo sucedido en Cataluña en 2017 da una pista pues el chalet en el que prepararon los explosivos, que afortunadamente no pudieron usar, no era su lugar de residencia sino donde se reunían y guardaban ese material, independientemente de que alguno de ellos hiciera labores de guarda.

 

Emplean documentación falsa para alquilar o comprar bajos en los que almacenar material o vehículos o bien se ocupa de ello alguien que no participa en la acción terrorista posterior, existiendo un único responsable de las comunicaciones con la organización a la que se hayan adscrito. Así que debemos olvidarnos de la lucha contra ETA creyendo que pudiera servirnos como experiencia contraterrorista en el caso de los grupos yihadistas porque éstos últimos incluso están al tanto de las leyes de los Países en los que se mueven. Han desarrollado técnicas para pasar desapercibidos mostrándose en su vecindario respetuosos con las normas cívicas y procurando que sus vehículos no sean llamativos, si bien gustan de subir en transportes públicos ya que les permite vigilar si alguien les sigue, apeándose antes de su destino y si es un viaje largo, suelen tener a mano su equipaje, controlado en todo momento. Evitan las discusiones, en especial sobre religión o política lo que también les diferencia de los etarras que no dudaban de participar en manifestaciones y mostrar sus simpatías hacia dicha organización terrorista para crear miedo entre sus vecinos.

 

Los individuos que han sido captados por grupos yihadistas (no los lobos solitarios sino los que forman parte de organizaciones) procuran no mostrar un cambio de imagen o actitud repentino sino gradual, vistiendo según modas occidentales e incluso usando perfume caro o mostrándose preocupado por su aspecto, no dejando que crezca la barba. Todo lo que les permita potenciar la imagen de que pueden ser cualquier cosa menos un fundamentalista.

 

Si el captado es un converso, ocultará dicha conversión. Insisto en que hablo de los terroristas individuales de grupos yihadistas, no de lobos solitarios sin vínculo con esos grupos y que de repente deciden atacar o atentar contra personas de su entorno; en este caso hablamos de personas desequilibradas. El yihadista individual es alguien adiestrado que lo mismo es un musulmán practicante que no lo es, antes de ser reclutado. Tanto en un caso como en el otro, se les enseña a ocultar su verdadera ideología extremista, que ellos no consideran tal sino la única y verdadera religión, pero no la que profesan la gran mayoría de musulmanes sino una tergiversación viciada de la misma.

 

En cuanto a las comunicaciones a través de Internet y las redes sociales, cuentan con personal con suficientes conocimientos como para no dejar rastro de su uso, por ejemplo evitan los servidores de correo electrónico "convencional" o si los usaran saben como no dejar señal de su utilización, pero principalmente prefieren la mensajería instantánea.

 

Las células suelen contar con un especialista en explosivos o alguien a quién el formador le ha enseñado a fabricar explosivos utilizando componentes comunes de adquisición legal pero que convenientemente combinados se transforman en una potente bomba. En el caso de los lobos solitarios, no necesitan acceder a esa formación impartida en organizaciones terroristas ya que existen vídeos explicativos para fabricar explosivos de forma casera (generalmente son preparados en el domicilio). En los registros policiales se han encontrado materiales para fabricarlos tales como acetona, peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), alcohol, ácido sulfúrico, azúcar, sal, papel de aluminio, etc… El hándicap que han de sortear es el de la volatibilidad y extrema sensibilidad de dichos componentes, pudiendo explotar mientras lo manipulan, como sucedió con la célula que perpetró los atentados en Cataluña en 2017. Si bien éstos últimos habían sido captados por un reclutador, carecían de formación en un campo de adiestramiento. La deflagración se produjo en la vivienda operativa, donde planificaron el que sin duda iba a ser un gran atentado que por fortuna quedaría frustrado, pero se pudo comprobar como escogieron un chalé que no usaban sus propietarios desde hacía tiempo, siendo la tónica habitual buscar un inmueble alejado de comisarías, cuarteles u otros edificios públicos.

 

Prefieren las zonas en las que se esté edificando aún y por lo tanto con pocos vecinos o las viviendas vacías en las que puedan pasar desapercibidos creyendo el vecindario que se trata de "okupas". Por lo tanto, las patrullas policiales deben incidir en la vigilancia de urbanizaciones, que al hallarse más retiradas del casco urbano son atractivas para los terroristas. Los agentes deberían hablar con los vecinos, conociéndoles y solicitándoles su colaboración, averiguando si alguna casa deshabitada es ocupada por personas que no sean del lugar.

 

Con respecto a los edificios "okupados", por estrictos motivos de seguridad, deben ser controlados e identificados sus moradores. No se trata de criminalizar un colectivo sino de obrar siguiendo pautas que refuercen la seguridad de una comunidad que está seriamente amenazada por el terrorismo yihadista no olvidando que la ocupación ilegal de una vivienda o edificio es un hecho contrario a la legislación vigente.

 

En cuanto a su residencia habitual, el yihadista que forme parte de una célula terrorista o actúe en solitario intentará no adornarla con motivos que pudieran indicar su radicalismo, por ejemplo, abundando caracteres en lengua árabe de lo que tuvieran que dar explicaciones. No debe despistar al investigador este detalle y continuar con sus pesquisas si existen sospechas de que un individuo tenga vínculos con círculos extremistas aunque aparentemente no parezca que exista dicha relación. En ningún momento se deberá tener en cuenta solo su aspecto, forma de comportarse o entorno en el que viva para determinar si pudiera ser extremista o no, ya que sería un análisis excesivamente simple.

 
Se deben agotar todas las posibilidades y vías a las que conduzca la investigación antes de dictaminar que no existe peligro
 

Por ejemplo, los agentes deben mirar con detenimiento la documentación personal que usen los sospechosos ya que en ocasiones se ha detectado que usan un nombre en un carné y otro similar, pero cambiando algunas letras, en otro documento pudiendo usarlo para alquilar un vehículo. O no mostrar el carné para una adquisición diciéndolo de viva voz al dependiente o comercial cambiando letras. Los empleados de comercios en los que sea recomendable o se exija pedir el carné de identidad para nacionales del País o tarjeta de identidad de extranjeros, no deben sentir vergüenza por pedir otro carné aparte con el que contrastar los datos personales e incluso ponerse en contacto con los Cuerpos de Seguridad si observan algo fuera de lo común o sospechan de alguna actividad ilícita. Más vale parecer escrupuloso a sentir remordimientos de por vida por no comunicar en su momento esas sospechas.

 

Ni que decir tiene que una entrada en domicilio de presuntos terroristas y registro del mismo, previa autorización judicial claro está, ha de hacerse con todas las garantías y dejarse de "bravuconadas" de las que lamentarse después: nunca entrar los agentes solos, sin refuerzos o sin haber asegurado la vivienda los equipos TEDAX-NBQ especializados en desactivación de explosivos. Pensar que una simple detención de alguien del que haya sospechas de actividad criminal (terrorista individual) no requiera la necesidad de un dispositivo más amplio porque no haya constancia de vínculos con grupos yihadistas y por lo tanto pueda ser realizada por tan solo un par de agentes, es una temeridad. En todos los casos, debe planificarse de modo exhaustivo contemplando todo tipo de imprevistos y con suficiente personal que asegure la detención y evite males mayores. No son pocas las veces que los terroristas han dejado trampas explosivas en las viviendas operativas por si se produce la entrada de agentes de los Cuerpos de Seguridad.

 

Los objetivos básicos del terrorismo yihadista son causar numerosas bajas y darle toda la publicidad posible para crear la sensación de que nadie está a salvo. Para ello, sus acciones pueden ser de dos tipos:

  • Las que duran poco tiempo pero dotadas de gran intensidad y espectacularidad, como sucedió en el Paseo de las Ramblas de Barcelona, en agosto de 2017.

  • Las de larga duración, cargadas de altas dosis de dramatismo humano como los atentados en noviembre de 2015 en París.

Unos y otros presentan características comunes con respecto a la publicidad que se les da después de la acción terrorista: pareciera, a tenor de las horas en que son perpetradas, que se busca realizarlas a una hora en la que su audiencia sea máxima y se hable de ello todo el día; muy rara vez el atentado se produce por la noche. Además, el objetivo suele ser un lugar emblemático o que permita lanzar un mensaje claro hacia un colectivo concreto o lo que los yihadistas creen la corrupción occidental. La tercera característica común es la violencia desmedida empleada. No nos engañemos: en Internet la violencia vende. Aunque nos parezca tremendo, los vídeos con alta dosis de brutalidad se difunden mucho más que los de cualquier otro contenido y es algo que saben perfectamente los yihadistas, usándolo a su favor en su afán de darla la mayor difusión posible a sus acciones.

 
 

El yihadista como fuente de información

 
 
El yihadista dibuja de sí mismo un retrato que puede analizarse

Si hacemos referencia al islamista radical como fuente de información, si bien cada persona es distinta, hay que tener en cuenta los siguientes factores en común que sueñen darse en casi todos ellos:

  • Conspira, por lo que no es alguien del que se pueda esperar el mínimo atisbo de fiabilidad. La reinserción social de estos individuos es muy complicada, si es que llega a producirse realmente.

  • Actúa de forma sibilina y en la sombra; si no es porque se sabe que es un asesino, se pensaría que está afectado de bipolaridad.

  • Cuando son detenidos, lo desmienten todo y alegan que son víctimas de xenofobia.

  • Sabe que existe un gran desconocimiento general de la cultura arabo-islámica, por lo que no será extraño que se ofrezca como colaborador de los Cuerpos de Seguridad, desvirtuando la realidad de su entorno y despistando con ello a sus manipuladores (en la Comunidad de Inteligencia, el agente que trata con una fuente de información recibe la denominación de "manipulador").

Por ejemplo, algo que carece de importancia puede dársela y de ese modo desviar la atención de los Servicios de Información permitiendo que sus colegas extremistas puedan llevar a cabo sus planes mientras los Cuerpos de Seguridad andan entretenidos con otros asuntos. Es por ello que se requiere, de forma obligatoria o así debiera ser, que los manipuladores de las agencias de Inteligencia sean especialistas en cultura arabo-islámica para que sepan diferenciar el integrismo islamista de la propia religión islámica, la cual, como llevo diciendo en todas las partes en las que divido este manual y que publico en RSW, profesa el respeto hacia otros credos. Por lo tanto, si contamos con conocimientos en religión y civilización islámicas sabremos distinguir lo que de verdad sea interesante de lo baladí con respecto a lo que comuniquen los posibles colaboradores que se ofrezcan como fuentes de información. De lo contrario, se corre el riesgo de que sean los agentes los manipulados.

 
 

Adiestramiento de los lobos solitarios

 
 
El Daesh cuelga en Internet tutoriales con recomendaciones para lobos solitarios

El Daesh instruye a sus "lobos solitarios", para llevar a cabo atentados, con manuales que cuelgan en Internet, algunos de los cuales se han hallado impresos o en memorias informáticas externas (pendrive, discos duros...) en registros de domicilios. Si bien son individuos que no suelen tener contacto con la organización yihadista, al ISIS y la red al-Qaeda (aunque éstos últimos son más de terroristas propios individuales) les interesa que sus acciones tengan éxito para poder reivindicarlas después como planificadas por ellos, aunque no sea cierto sino fruto de la locura de un desquiciado. No obstante, es conveniente tener en cuenta los siguientes pormenores:

  • Se les recomienda que sus ataques sean casi espontáneos, sin necesidad de una elaborada planificación, sin complicarse en exceso pues son los más difíciles de prevenir y por lo tanto de evitar por los Cuerpos de Seguridad. En realidad, lo que teme el Daesh, que es el grupo que más anima a actuar a los lobos solitarios, es que acaben arrepintiéndose, por lo que les aconsejan actuar cuanto antes.

  • Cualquier objetivo es bueno siempre y cuando afecte a muchas personas y descargue una violencia desmedida con la idea de causar verdadero pánico. Para ello, no se necesitan armas de fuego sino que con un simple cuchillo de cocina o un vehículo con el que atropellar a cuantas más personas mejor, habrán cumplido su compromiso con la causa yihadista. También existe una razón por la que el Daesh hace esta recomendación a los inexpertos lobos solitarios: al carecer de adiestramiento en fabricación de explosivos, aunque sea con materiales "caseros", la preocupación de los dirigentes de la organización es que el artefacto explote por mala manipulación sin que se cumpla el objetivo, lo que les reporta mala imagen. En definitiva, les importa bien poco lo que suceda con el individuo, lo que quieren es garantizar que llevará a cabo una acción terrorista y para ello mejor que vayan a lo seguro. Incluso, les aconsejan lugares con poca vigilancia pero gran afluencia de personas en las que les resultaría relativamente fácil llevar a cabo un ataque.

  • Les dejan claro en los manuales que la grabación del vídeo antes de perpetrar el atentado declarando su adscripción al grupo yihadista resulta fundamental e incluso les aconsejan sobre cómo ha de ser el comunicado, anunciando que lo han hecho por mandato de la organización, por ejemplo, el ISIS, si bien en este caso dirán el Califato; de este modo, consiguen que su nombre se difunda de forma más efectiva, tanto por sus células y terroristas individuales como por los lobos solitarios.

De lo anterior, recomiendo que si los investigadores policiales hayan uno de esos vídeos, no lo difundan hasta que la investigación esté culminada, incluso después tampoco sería necesario ni prudente, pues se le estaría dando publicidad al grupo terrorista al que el suicida haya jurado lealtad. Recordemos que estos grupos sin el factor de la publicidad y difusión de sus actos, pierden casi todo su fuelle.

 

Otra recomendación es contratar seguridad privada en todos los lugares a los que acuden numerosas personas y que carezcan de servicio propio de vigilancia (no hacerlo por tal de ganar más dinero, no gastando parte del mismo en seguridad, pudiera resultar muy caro si se produjera un ataque a las instalaciones). Por supuesto, las patrullas policiales de seguridad ciudadana deben añadir los edificios, centros comerciales y demás instalaciones de gran afluencia de personas a sus rutinas de servicio. Igualmente, resulta de gran eficacia la vigilancia de agentes de paisano pues el terrorista pudiera esperar a que la patrulla de uniforme se marche para actuar, lo que agentes camuflados entre los visitantes o turistas pudieran detectar.

 

Debería compartirse la información sobre los sospechosos de ser terroristas yihadistas o colaborar de algún modo con ellos para que les resulte más complicado moverse o desenvolverse pues todos los Cuerpos de Seguridad andarán tras su pista. La confrontación entre diferentes agencias o servicios de Inteligencia solo beneficia a los terroristas.

 
 

Los campos de adiestramiento yihadista

 
 
Los muyahidines yihadistas reciben un intenso adiestramiento de tipo militar

Los terroristas que se entrenan en los campos de adiestramiento de los grupos yihadistas se someten a jornadas intensivas cuyo programa se conoce por los testimonios de retornados (en diferentes Países) o detenciones de terroristas locales en Irak, Siria u otros lugares donde existen estas instalaciones.

 

La jornada suele comenzar aún de madrugada, desayunan y fieles cumplidores de los preceptos islámicos llevan a cabo el primer rezo del día o "salat del alba" cuando sale el sol a primera hora de la mañana. Después marchan a un aula, que pudiera ser una cabaña o tienda de campaña, para estudiar y memorizar el Corán.

 

Tras la primera clase coránica, realizan ejercicio físico durante hora y media o dos horas incluyendo pistas americanas - con obstáculos - y empleo de fuego real así como golpes fuertes en el cuerpo para soportar un interrogatorio agresivo o tortura en el caso de ser detenidos por grupos o milicias rivales o por Fuerzas de Seguridad o militares (hablamos de Países en conflicto, desestabilizados o Estados fallidos donde se encuentran estos campos de adiestramiento y donde cabe la posibilidad de que sean atacados). También se les enseña defensa personal y primeros auxilios.

 
En los campos de adiestramiento reciben formación sobre manejo de armas de fuego, fabricación de artefactos explosivos y realizan ejercicios de tiro
 

Al mediodía cortan las "clases" para llevar a cabo la segunda oración del día y descansan hasta la oración de la tarde (entre las 17:30 y las 18:00 horas, aproximadamente). Una vez terminado el tercer rezo retoman sus estudios coránicos y de hadices (dichos y hechos del Profeta) que en realidad son tergiversados para introducir en sus mentes el mensaje viciado del salafismo extremista o cualquier otra desviación del veradero y pacífico Islam. Así permanecen hasta el cuarto rezo del día, tras el que se les emplea en el mantenimiento del campamento u otras actividades afines. Una vez han realizado el último rezo, el de la noche, se acuestan, durmiendo poco más de cinco horas.

 

La formación incluye, como ya hemos dicho anteriormente, técnicas para superar un interrogatorio incluso en el caso de que sea violento. También combate cuerpo a cuerpo y formas de asesinar sin ser detectados. Mustafa Setmarian fue quién reformó los campos de adiestramiento yihadistas, trabajando para los talibanes y la red al-Qaeda, publicando su manual titulado Llamada a la resistencia islámica global que ha inspirado a otros posteriores que se difunden a través de Internet. Fue Setmarian el que propuso incentivar de algún modo a los pupilos si destacan entre sus compañeros y por supuesto todos son enviados al frente para que adquieran experiencia real de combate.

 

Los niños, como hemos podido comprobar en documentales de una gran crudeza, reciben también adiestramiento en el momento en que llegan a la pubertad. Antes se encuentran bajo el amparo de sus madres, que ya han preparado el camino para el adiestramiento yihadista, adoctrinándoles en el ideario del integrismo islamista con lo que los menores llegan cargados de odio hacia lo occidental y credos diferentes al islámico. Los musulmanes de buena voluntad, que son la mayoría afortunadamente, también son objetivos de estos criminales pues no se les perdona que no adopten la vía extremista por lo que a los menores se les enseña a odiarles del mismo modo que a los occidentales.

 

A los niños de 11-12 años se les envía a estos campamentos en los que reciben igualmente golpes para endurecer su carácter y se les adiestra en el uso de armas de fuego, ejercicios de tiro y combate. Son la cantera yihadista y a los dirigentes de estos grupos terroristas les interesa que sean cuanto más jóvenes mejor porque garantizarán su lealtad en un futuro, al haber permanecido durante años en ese entorno; digamos, que se crían en un contexto de odio y rechazo hacia lo que no sean sus creencias, considerando esa forma de vida como normal al no haber conocida otra.

 

Autor: Daniel Rodríguez Castillo es agente del Cuerpo Local de Policía del municipio de Los Barrios (Cádiz), adscrito al GOAP (Grupo Operativo de Apoyo y Prevención) y diplomado en el Máster sobre fenomenología terrorista de la Universidad de Granada.

 

Colabora en el presente artículo Adolfo Estévez, coordinador de la Red SAFE WORLD.

 

Bibliografía y videografía consultadas:

  • 17-A: los atentados en Cataluña de 2017, de Adolfo Estévez

  • Libro "Twenty-first Century Yihad", de Elisabeth Kendall y Ewan Stein, 2015

  • Libro "Yihad, ¿qué es?", de David Garriga Guitart, editorial Comanegra, 2015

  • Documental "Los niños de la Yihad", dirigido por Talal Derki, en 2017.

Este artículo forma parte del serial titulado "Manual policial contrayihadista". Si desea leer las anteriores partes:

  1. Insurgencia y contrainsurgencia, características y objetivos

  2. El islamismo radical

  3. La práctica del Yihad armado

  4. El Yihadismo en España

  5. Uso de Internet y fases de radicalización

Próxima entrega del serial: Recomendaciones de actuación ante un atentado