Qolumnas de Hércules

Deber de perseguir delitos: Coronavirus

DANIEL RODRÍGUEZ CASTILLO
COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS, es momento de dignificar esa palabra. La que ha dado comienzo a mi relato. El estado de alarma en el que nos encontramos, nos ha unido bajo el mismo mando. Olvidémonos pues, de colores de uniforme. Remamos en la misma dirección, con idéntico objetivo: luchar para vencer a ese delito contra la seguridad pública que nos acecha, llamado COVID-19. 

 

 

Hoy no voy a hablar de protocolos de actuación, porque ya hay mucho dicho sobre ello. Hoy escribiré un mensaje de aliento, de ánimo. Que obviamente, también ayuda. Nos enfrentamos a un enemigo desconocido. Una situación, que no tiene precedentes, por lo que debemos estar más unidos que nunca. Está claro, que debemos actuar adaptándonos a las circunstancias conforme vayan surgiendo, porque todo va a ser nuevo y porque va a ser una lucha larga y agotadora. Pero no solo para nosotros, sino para todos. Por eso se hace necesario que florezca la empatía, la asertividad…y el sentido común. Sabemos lo que está prohibido y lo que no, lo que se sanciona y cómo se sanciona, etc…pero si entre todos logramos que el Decreto del Estado de Alarma sea respetado a base de ganárnoslo sin tener que imponerlo, mucho mejor. Señal de que nuestra vertiente educadora está surtiendo efecto. Y digo educadora, porque como he destacado antes, al ser algo nuevo 

se hace necesario enseñar y aprender. Esa falta de conocimientos y experiencias, nos lleva a no ser conscientes de los riesgos que se corren, y de que la ciudadanía los asuma con confianza. Y ya no es por uno mismo, sino por los demás. Debemos ser solidarios tanto unos, como otros…y ahí es donde debemos poner la lupa, en conseguir que la sociedad sea solo una, sin divisiones. 

El enemigo es desconocido, pero sí nos conocemos a nosotros mismos. Por ello, mi orgullo es enorme, porque conozco vuestra valía y profesionalidad. Porque sé que vais a cumplir con vuestro principal mandato: ayudar y proteger. Lo vais a dar todo, seréis una fuente de admiración y de ejemplo. Hasta la extenuación. Hasta la última gota de sudor y de sangre…y esa actitud, es el mejor Equipo de Protección Individual que se puede tener. Vuestras mascarillas y guantes, es el honor inquebrantable a cualquier tipo de virus, en pro de la seguridad y el orden social. 

Nos queda mucho trabajo por hacer y muchas situaciones que afrontar. Honrad vuestro campo de batalla. Honrad la profesión. No olvidéis vuestra valía. Vamos a derrotar a nuestro enemigo común, vamos a conquistarlo. Perseguiremos a ese delito juntos. No lo dudéis, ni permitid que lo duden. Mantendremos firmes nuestro prestigio. No nos rendiremos jamás, no tendremos debilidades. Miraremos hacia delante con todo lo que tengamos y alcanzaremos nuestro propósito, porque nada nos podrá detener. A nuestro lado, ese compañero y compañera que no nos abandonará, que peleará con sacrificio, con sudor y lágrimas, nunca nos dejará caer, ni nos decepcionará. Creemos en nosotros y eso nos llevará a la victoria. Nuestro corazón y mente, cargarán nuestro cuerpo cuando no podamos más. Nos hemos preparado toda la vida, policialmente hablando, para un momento como este. Aquí y ahora. La historia nos recordará por estar a la altura. Nunca dejaremos de hacer sin saber que dimos todo lo que podíamos dar…demostraremos de lo que somos capaces. 

Por último, reseñar que para conquistar la montaña, necesitamos la ayuda y la colaboración de la sociedad. Una sociedad que debe ser disciplinada, y para eso deben de comprender que la disciplina no es hacer lo que te apetezca en cada momento, sino hacer lo que debes, aunque no te apetezca…y hoy, todos y todas, debemos cumplir con nuestro deber. 

¡Hermanos y hermanas de oficio!, nuestro enemigo nos va a exigir y responderemos. Nos pedirán esfuerzo y sacrificio, y lo daremos con generosidad…mi orgullo de que seáis parte de mi familia. 

Cuidaos y cuidad de los demás…