Pasen: línea de Policía

Principales armas empleadas por yihadistas en suelo europeo

DANIEL RODRÍGUEZ CASTILLO

Publicado en Red SAFE WORLD / www.redsafeworld.net/

Los terroristas siguen al acecho incluso durante la pandemia, buscando nuevas oportunidades, por lo que no debe bajarse la guardia.

“Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo, y saldrás triunfador en mil batallas

Sun Tzu ("El arte de la guerra")

Si extrapolamos las enseñanzas de Sun Tzu a la lucha contrayihadista, uno de los principales conocimientos que se debe tener está relacionado con los medios que se emplean para cometer atentados.

España (y Francia posteriormente) luchó incesantemente contra el terrorismo de ETA. Nos conocimos, lo conocimos, y lo derrotamos. Ese trabajo nos dotó de herramientas en forma de experiencia, que debemos aprovechar.

La organización terrorista ETA tenía dos formas básicas de actuación: uso de armas de fuego o explosivos. Los yihadistas añaden dos más: armas blancas y uso de vehículos. Ello unido a la utilización de fusiles de asalto y terrorismo suicida, aumenta exponencialmente la diversidad de los ataques lo que dificulta su detección o prevención.

Hay que tener en cuenta que un atentado suele dividirse en tres fases claramente diferenciadas: la planificación, la ejecución y la huida. El terrorismo yihadista simplifica dichas fases, mediante el empleo de “lobos solitarios” o “terroristas suicidas” que no planifican la huida por ejemplo. Al menor número de fases, menor es la posibilidad de detectarlos.

Las cuatro formas básicas que los yihadistas han empleado en consumar sus atentados son las siguientes:

  • Explosivos

  • Armas de fuego

  • Vehículos-ariete

  • Armas blancas

 

Uso de explosivos

Independientemente de situar cargas detonadoras en el lugar previamente asignado (ejemplo: atentado de Madrid el 11 de marzo de 2004 donde los terroristas colocaron explosivos en cuatro trenes de cercanías), hay que tener en cuenta el uso de chalecos o cinturones explosivos, que conlleva la muerte del terrorista por inmolación, lo que denota la complejidad de la operación.

La actividad en Internet de los grupos terroristas yihadistas es muy intensa en este sentido, donde hacen hincapié en la formación de sus seguidores mostrándoles manuales para fabricar bombas caseras (generalmente son preparadas en el domicilio). También envían a individuos para formar a los yihadistas locales en la preparación de atentados, enseñándoles técnicas operativas como la forma de fabricar explosivos, especialmente TATP (peróxido de acetona, una bomba conocida como la “madre de Satán”).

 

Las células o grupos, suelen contar con un especialista en explosivos. En los registros policiales se han encontrado materiales para fabricarlos tales como acetona, peróxido de carbono (agua oxigenada), alcohol, ácido sulfúrico, azúcar, sal, papel de aluminio, etc…

La ventaja para ellos es que su fabricación resulta sencilla, siendo los materiales fáciles de conseguir. Los inconvenientes son su volatilidad y extrema sensibilidad.

Un simple golpe o una chispa puede hacer saltar todo por los aires, tal y como ocurrió en la localidad barcelonesa de Alcanar, cuando los terroristas preparaban el atentado en Barcelona de 2017. En un chalé ocupado en el que no residía nadie y que la célula ocupó ilegalmente, se encontraría posteriormente a la explosión más de cien bombonas de butano y propano, así como sustancias vinculadas directamente con los explosivos.

 

Aún siendo elementos de uso común, para evitar sospechas, compran los materiales en diferentes establecimientos

 

Los chalecos y cinturones explosivos, normalmente, tienen un sistema de activación por cordón detonante. El cableado de activación suele estar situado debajo de la ropa y lleva un pasador de seguridad. La activación suele ser por presión o por alivio de la presión. Los yihadistas, antes de inmolarse, recitan versos del Corán, lo que no gusta a los musulmanes en general, puesto que ensucia la religión islámica al asociarla al terrorismo.

Hay que contemplar también el uso de explosivos falsos, algo cada año más habitual tal como pudimos ver en el caso de Younes Abouyaaqoub, en agosto de 2017, en la localidad Barcelonesa de Subirats. El terrorista fue abatido por la policía cuando al grito de “Alá es grande” se levantó la ropa y mostró un cinturón explosivo, que resultó ser falso. Vestía de forma estrafalaria para la época del año (manga larga y abrigado): un detalle a tener en cuenta en este tipo de acciones.

 

Armas de fuego

Los yihadistas son muy aficionados al fusil AK-47/Kalashnikov, lo que desequilibra la balanza cuando se enfrentan a los agentes de Policía que en muchos Países continúan prestando su servicio dotados únicamente de pistolas. Además de encontrarse con un planeamiento militar del ataque, es decir, con medidas desproporcionadas para el entorno urbano, que sobrepasan la capacidad de reacción policial convencional.

El AK-47 tiene treinta (30) cartuchos por cargador, con dos funciones de tiro, tanto semiautomático - tiro a tiro - como ráfaga. Es el fusil de asalto más ligero fabricado hasta el momento (pesa solo 4 kgs y mide únicamente 87 centímetros). Su manejo es sencillo y su funcionamiento eficiente, no siendo un problema si se cubre de barro, arena o agua pues no se rompe ni atasca o recalienta, operando en cualquier clima: frío, calor, humedad, sequedad… El proyectil sale a 715 metros por segundo y es capaz de atravesar hasta 10 mm de acero en distancias no muy largas, siendo su alcance máximo de 900 metros aproximadamente.

Los yihadistas aprenden su sencillo funcionamiento en los campamentos de adiestramiento, tanto montarlo como ensamblarlo, llegando a hacerse en tan solo treinta segundos. Les enseñan también a disparar en pareja puesto que un solo cargador, en ráfaga, se dispara en medio minuto; mientras ensambla un nuevo cargador, su compañero dispara y así no se interrumpe la cadena de fuego.

En su entrenamiento les incluyen el perfeccionamiento del procedimiento doble-tap que consiste en realizar dos disparos seguidos a un mismo blanco. Suelen llevar más de un cargador, unidos por pares para un rápido cambio. Un ejemplo fueron los atentados perpetrados en París los días 7, 8 y 9 de enero de 2015. En el asalto a la revista satírica “Charlie Hebdo”, los terroristas actuaban coordinados, portando fusiles Kalashnikov y moviéndose en disposición de combate. Llevaban las armas pegadas al cuerpo e inclinadas hacia el suelo en un ángulo aproximado de 45 grados. En el momento de hacer fuego, no utilizaron el modo ráfaga, sino disparos controlados. En sus desplazamientos a pie, lo hicieron con pasos cortos, alejándose del objetivo sin romper el contacto visual y manteniendo la misma cadencia de fuego, rematando a un Policía que estaba mal herido tumbado en el suelo. Dispararon también a un vehículo patrulla que se acercaba al lugar de los hechos, con una puntería que denotaba instrucción de combate urbano.

Se nota la diferencia entre un terrorista individual (que forman parte de una organización pero actúan en solitario) del típico "lobo solitario" que actúa por su cuenta, sin pertenecer a ningún grupo. Éstos últimos no mantienen una disciplina de fuego, siendo sus disparos en ráfaga, no economizando la munición.

Los terroristas adquieren las armas de fuego en el mercado negro, pudiendo ser armas de coleccionismo, las cuales han sido modificadas para evitar que puedan disparar munición real. En el mercado del contrabando de armas, las de coleccionista son manipuladas en talleres para que vuelvan a ser letales con un simple proceso.

En la “Dark Net”, la Internet oscura, resulta relativamente sencillo adquirir armas de fuego pero también las adquieren comprando las piezas por separado, de forma legal, para ensamblarlas posteriormente. Incluso se está popularizando la fabricación de armas rudimentarias pero letales con impresoras 3D.

Los yihadistas no suelen guardar las armas en zulos como hacía ETA, sino en diferentes lugares para evitar robos de otros delincuentes o criminales o para que no sean halladas en registros policiales.

 

Uso combinado de vehículos-ariete y armas blancas

Atentado en Jerusalén, en 2008

Los vehículos utilizados en los ataques yihadistas suelen ser de gran tamaño, los cuales han sido sustraídos o bien se han alquilado usando documentación falsa. En algunos manuales les enseñan como llevar a cabo este tipo de atentados, señalando los lugares idóneos donde llevar a cabo el ataque.

 

Los terroristas prefieren las calles más estrechas en las que provocar un mayor daño al estar concurridas por peatones. En Niza (Francia) el 14 de julio de 2016, el día de la Fiesta Nacional francesa, y por lo tanto con gran afluencia de visitantes en la ciudad. Un terrorista, Mohamed Lahouaiej Bouhlel, con un camión, a lo largo de dos kilómetros, embistió a 568 personas, matando a 84. Era la primera vez que se usaba esa técnica en Europa por parte de los yihadistas. Aún así, en las ciudades turísticas no se tomaron prácticamente medidas de prevención. El 19 de diciembre de 2016, en Berlín, en el mercado navideño, un individuo que conducía un camión de gran tonelaje atropelló a 60 personas, resultando muertas once (también asesinó al conductor del camión anteriormente).

En las Ramblas de Barcelona, el 17-08-2017, a las cuatro y media de la tarde, cuando más personas paseaban por la zona, una furgoneta conducida por Younes Abouyaaqoub (el individuo que se mencionaba anteriormente, abatido por la Policía por llevar lo que parecía un cinturón explosivo, que después resultó ser falso), marchando en zig-zag, para atropellar a más gente y circulando a una velocidad superior a los 70 km/h, en un trayecto de tan solo 700 metros, causó 147 víctimas, de las cuales 16 mortales. En su huida, el terrorista apuñaló a otra persona, a la que le robó el vehículo, muriendo desangrada, elevando la cifra de fallecidos a 17.

Las armas blancas que suelen llevar son mayoritariamente cuchillos o machetes de grandes dimensiones con los que atacan a sus víctimas en la vía pública, siendo sus objetivos viandantes y miembros de las Fuerzas de Seguridad. En los manuales yihadistas les explican que los cuchillos más efectivos son los más robustos y afilados, incluso les indican en qué zonas del cuerpo pueden producir heridas mortales. Los agentes de policía y soldados empleados en labores de seguridad ciudadana han de protegerse, sobre todo, la zona baja del estómago, torax y cuello.

En tutoriales de vídeo difundidos por canales yihadistas escenifican cómo debiera producirse el ataque con arma blanca: la manera en que han de mover la mano que porta el cuchillo, hacia qué partes del cuerpo dirigirlo.

En mayo de 2018, en Lieja (Bélgica), un terrorista atacó con arma blanca a dos agentes de Policía, a los que arrebató posteriormente el arma reglamentaria y les disparó. Un año después, en París, un funcionario de la Prefectura de Policía, que llevaba veinte años trabajando en la misma realizando labores administrativas, mató a cuatro agentes con un cuchillo. La acción la realizó a la una de la tarde, cuando más personas se hallaban en la comisaría. El atacante sería abatido.

En el Puente de Londres, en noviembre de 2019, un terrorista atacó con un cuchillo de grandes dimensiones a los viandantes que se encontraba a su paso, justo en el momento de máximo tránsito. Asesinó a dos personas antes de ser abatido por la Policía.

Se ha comprobado como los yihadistas están combinando las dos técnicas de vehículos y armas blancas, embistiendo primeramente con el vehículo y bajando después del mismo para atacar con un cuchillo. En 2017, en Londres, se produjeron dos ataques terroristas con esta técnica combinada.

En marzo, en el Puente de Westminster, un individuo atropelló a decenas de personas, matando a tres (una cuarta murió por el atropello de otro vehículo debido al desconcierto provocado por el ataque). Cuando su todo terreno se estrelló junto al Parlamento, bajó del mismo y acuchilló a un agente de Policía al que asesinó antes de ser el terrorista abatido.

En junio de 2017, en el en el Puente de Londres, tres yihadistas, conduciendo una furgoneta, atropellaron a varios peatones para posteriormente bajar del vehículo y acuchillar a otros en el mercado de Bourough. Mataron a siete personas e hirieron a 48. Es el atentado en el que se supo que un ciudadano español, Ignacio Echeverría, acudió a socorrer a un agente de Policía al que atacaron los terroristas, enfrentándose a ellos, resultando también muerto; hecho heróico por el que sería condecorado, a título póstumo, por la reina Isabel II.

 

Conclusiones

Los terroristas, en general, y los yihadistas, en particular, están siendo adiestrados para elaborar, con artículos de uso común y por lo tanto de adquisición lícita, convenientemente combinados, artefactos explosivos caseros, algunos de gran potencia. Les permite efectuar ataques rápidos, efectivos y letales. Al no requerir demasiada planificación, es más complicado que salten las alarmas: ataques espontáneos y fáciles de ejecutar, siendo por consiguiente difíciles de prever y evitar.

En los campos de entrenamiento ubicados en las zonas de conflicto, los reclutas dedican parte de su instrucción a la fabricación de explosivos y al manejo de todo tipo de armas: limpiándolas, montándolas, desmontándolas y usándolas.

A pesar de lo expuesto, cabe destacar que, como hemos podido comprobar, existe gran variedad de medios y formas de atentar, ninguna de las cuales debiera obviarse. Prueba de ello es la propaganda que lanzó el Daesh instando a “lobos solitarios” a usar bolsas de plástico llenas de líquido inflamable como granadas de mano contra Cuerpos de Policía o el uso de veneno (cianuro) inyectados en alimentos expedidos en supermercados.

Por lo tanto, debemos ser conscientes de la diversidad de medios susceptibles de ser utilizados y tener en cuenta lo que ya utilizan en otros lugares, fuera del territorio europeo, porque pudieran extrapolarlo a Europa o América (o zonas donde no atenten con frecuencia pero estén ideando hacerlo). Los analistas del fenómeno terrorista han de estudiar los atentados que provocan en las zonas en conflicto donde operan, para dilucidar los recursos de los que pudieran disponer si atacaran en otros Países, tales como drones o armas químicas/biológicas.

Hemos visto que resulta conveniente conocer la tipología y origen de las armas y la munición utilizada, las vías de adquisición de dicho material (rutas del contrabando) y cuál es el perfil real de los terroristas: si cuentan con adiestramiento en tácticas de combate y armas de fuego, como hemos visto que se constató en el ataque a la revista Charlie Hebdo o el efectuado en el teatro Bataclán.

Dependiendo de si tienen adiestramiento o no, así perpetrarán el atentado: si carecen de entrenamiento o armas de fuego, realizarán el ataque con vehículos-ariete, armas blancas o una combinación de ambos medios.

Con respecto al tratamiento que el analista ha de dar a las reivindicaciones posteriores de los atentados, deberá distinguir entre las que son inmediatas (que posiblemente sean reales) de las que se producen al cabo de varios días, cuando la noticia se ha difundido ampliamente en los medios. Esto último pudiera denotar que el grupo reivindicante no tuviera conocimiento, queriendo hacer creer que ha sido planificado por ellos para darse más importancia.

El autor, Daniel Rodríguez Castillo, es agente del Cuerpo Local de Policía del municipio de Los Barrios (Cádiz), adscrito al GOAP (Grupo Operativo de Apoyo y Prevención) y diplomado en el Máster sobre fenomenología terrorista de la Universidad de Granada.