Míriam Trujillo. Mujer, única y tatuadora.

BLISS MÍRIAM TRUJILLO

Míriam Trujillo. Mujer, única y tatuadora.

Míriam Trujillo. Mujer, única y tatuadora.
Miriam Trujillo es lo más parecido al hombre del Renacimiento, pero en femenino y en el siglo XXI.

Esteticista, publicista, tatuadora… Miriam llegó a Ceuta desde Madrid con la intención de estudiar Educación Social durante cuatro años y después marcharse. Al poco tiempo de empezar la carrera decidió abrir su gabinete de estética y el éxito de su trabajo la convenció de que Ceuta era una ciudad para quedarse. Al terminar la carrera, en vez de coger el barco cogió un nuevo local para Bliss, en el que combina tratamientos de estética, tatuajes y láser eliminación, micropigmentación y su técnica estrella, el microblading.

 

Tenías tu gabinete de estética, microblading y tatuaje en Madrid pero viniste a Ceuta a estudiar Trabajo Social. ¿Cómo te decidiste a dar ese giro?

Soy muy inquieta en el tema académico. Ya había estudiado Antropología y Publicidad aparte de la FP de Estética. Siempre procuro estar en formación para mi trabajo pero, independientemente de la profesión, me gusta ir estudiando otras cosas para mi satisfacción personal. En estética también estoy en formación continua. Todos los años estoy haciendo cursos de nuevas técnicas de microblading, tatuaje, micropigmentación y especializaciones en temas de la piel. Al trabajar con la piel hay que estar actualizado todo el tiempo en cuanto a productos, procedimientos y técnicas. Los cursos en este sector son carísimos, pero no los considero un gasto. Hay que pagarlos para poder dar un buen servicio. Creo que eso se refleja a la hora de realizar un trabajo y mi éxito viene de ahí.

Hay que estar al día porque los clientes también se informan de lo que está a la última.

Con las redes sociales e internet la gente sabe más que el mismo profesional y quiere verificar si trabaja de forma correcta, si está utilizando los productos adecuados o la maquinaria y los procedimientos más modernos. Está muy bien que la gente esté informada de lo que se va a realizar. Aún así, yo siempre les explico todo lo que vamos a hacer porque es mi responsabilidad. Si a alguien le pasa algo, el 50% es mi responsabilidad. Después de salir por la puerta, el otro 50% por ciento es suya, porque deben seguir los cuidados que indico. Les doy toda la información del protocolo de cuidados para que su salud no corra ningún riesgo.

 

Ofreces tratamientos faciales, tatuajes, micropigmentación, microblading y eliminación de tatuajes. ¿Qué es lo más demandado?

La gente se hace mucho el delineado de ojos y labios porque da un aspecto más joven, pero lo más demandado es el microblading de cejas. Es algo que lleva de moda relativamente poco tiempo en España y estos últimos años se ha perfeccionado tanto que ya no hay los problemas de duración que había antes. Con los procedimientos y los productos actuales las cejas no se borran antes de lo debido. En Ceuta la gente ha visto que los resultados son buenísimos y que el tratamiento no se queda en una sombra a los dos meses. Se ven un año, dos o tres con las cejas perfectas y así los amigos y y familia se animan también.

 

¿Cómo es el proceso cuando un cliente llega a Bliss Miriam Trujillo?

Tengo un protocolo previo y posterior para cada cliente para asegurarme los mejores resultados. Lo primero que pregunto cuando un cliente entra por la puerta diciendo que quiere hacerse las cejas es si está seguro. Yo no debo convencer a nadie. Si alguien no está seguro, es mejor que no lo haga. Me tomo el tiempo de explicarle en qué consiste el procedimiento pero debe pensarlo bien, informarse, mirar fotos, ver mis trabajos y hablar con otras personas. Todo lo que tengo en mis redes sociales es de Ceuta. Los trabajos de años anteriores los he ido eliminando porque así pueden decir “esta es mi amiga o mi tía” y pueden preguntarle cómo fue la experiencia, porque en Ceuta todo el mundo se conoce. Cuando el cliente ya está seguro, concertamos una cita previa para ver las facciones y preparar el diseño. Utilizo dos tipos de compases y una regla para tomar las medidas, ver la distancia entre los ojos, la nariz y los ojos, si la ceja va hacia abajo o hacia arriba… etc. Veo si hay que hacer corrección de forma o solo pulir, si hay que eliminar parte de la ceja para levantar el párpado, remodelar y diseñar lo que sea necesario. El compás que yo uso maneja las proporciones de manera casi perfecta y, después de tener el diseño, se puede modificar, aunque ocurre muy pocas veces. Llego a un consenso con la otra persona de manera que ellos estén a gusto y yo también, porque no hago trabajos con los que no estoy de acuerdo y que luego se van a ver como míos. El procedimiento suele ser unas dos horas. Yo me tomo el tiempo que sea necesario. Me gusta trabajar con calma. Les pongo la música que les gusta para que se relajen. La mayoría se quedan dormidos y luego no se lo creen.

 

Si se quedan dormidos, el microblading no es un procedimiento doloroso.

Es una pregunta recurrente. A algunas personas les puede dar molestias porque cada uno tiene el umbral del dolor diferente. A lo mejor puede haber alguna molestia al principio, sobre todo porque es como un rasguño en la piel que se escucha o se siente, pero dolor no porque es un trabajo muy superficial. Tampoco debe haber sangrado, porque se está trabajando en la última capa. Si hay sangrado es que está mal hecho. Hay casos excepcionales de gente con capilares muy a flor de piel, pero son muy pocos.

Hay también casos en los que se hacen tratamientos de micropigmentación paramédica. ¿En qué consisten?

La única aplicación de la micropigmentación paramédica que yo aplico es para la areola mamaria, en los de personas que hayan padecido cáncer y les hayan hecho una mastectomía y no tengan la areola y el pezón. Lo hago con tatuaje, no con micropigmentación, justamente porque la micropigmentación tiene una duración limitada y pienso que esa mujer ya ha pasado por bastantes situaciones dolorosas e incómodas como para estar recordándole cada dos o tres años que tiene que volver. Con el tatuaje lo tiene de manera permanente, se olvida de ello y ayudo a que se sienta más cómoda consigo misma y recupere la autoestima. Es un servicio que no se cobra bajo ninguna circunstancia, tanto si la persona tiene recursos como si no. El cáncer no distingue de dinero. Ataca a todas las personas indiscriminadamente y esto no es algo con lo que yo me quiera lucrar. Otro servicio que doy gratuitamente es la reconstrucción con micropigmentación del labio leporino para que visualmente tenga una mejor apariencia. De hecho, hace un par de años hablé con un chico para hacérsela y perdí el contacto. Si lee esto, que se ponga en contacto conmigo porque no me he olvidado pero no supe encontrarlo.

 

Reconstruir labios, diseñar cejas y tatuar tienen un componente artístico que va más allá de saber aplicar una técnica.

Las artes plásticas son importantes en este trabajo, tanto para la micropigmentación, como el microblading o para el tatuaje. Si no sabes dibujar, tatuar va a ser muy complicado porque se requiere un manejo del trazo, conocer la teoría del color, la perspectiva, la noción de claroscuro para el volumen... etc. Si no tienes estos conceptos claros es muy difícil llevar a cabo esta profesión. Mucha gente decide meterse en esto porque lo ve como un buen negocio pero antes hay que saber si estamos capacitados y tenemos las habilidades necesarias para llevarlo a cabo. Yo tengo una profesora que dice que la disciplina supera a talento. Yo difiero un poco de eso porque puedo tener mucha disciplina y mucha dedicación pero definitivamente el talento hace falta, sobre todo para los tatuajes. Yo siempre he tenido habilidad para dibujar. Desde que tengo memoria he tenido un cuaderno y colores en la mano. Di clases de dibujo de pequeña y estudié también diseño publicitario. Creo que no hay nada más bonito que hacer de los cuerpos lienzos de trabajo y ver tu obra en la piel de alguien.

 

La disciplina no supera al talento en este caso, pero también es importante.

La habilidad con la mano en el tatuaje, en la micropigmentación y el microblading es fundamental porque no se puede jugar con la salud y la apariencia de la gente. Un procedimiento mal hecho te puede causar problemas de salud e incluso, llevándolo al extremo, una infección puede causar la muerte. El mal uso de las herramientas puede tener consecuencias terribles para la salud y también para la autoestima. Puedes dañarle la vida a alguien haciéndole mal las cejas o los labios. Me han contado casos de depresión o de gente que no sale a la calle. No se puede permitir llevar a alguien a esa situación por una negligencia, por cobrar dinero. Es imperdonable porque para eso hay muchas academias, muchas escuelas y muchos cursos. Hay pieles sintéticas para practicar. Hay que ejercitarse un par de años en látex antes de tocar una persona. Es un aprendizaje largo. No se puede acortar y en esa parte sí son importantes la disciplina y dedicación.

 

Además del láser de borrado de tatuajes también lo utilizas en tratamientos estéticos.

Hago tratamientos faciales, que son la parte que me gusta de la estética y que conservo en este nuevo estudio porque da buenos resultados. El láser que tengo sirve también para hacer un tratamiento de peeling de carbón activo, poniendo una mascarilla de carbón que se retira con una boquilla específica para eliminar pequeñas manchas, grasa y cerrar poros. A veces combino los otros tratamientos, como el BB glow skin o el Mesotouch Microneedling, para conseguir los mejores resultados. También utilizo la aplicación PhiBright, con la que se pueden hacer cerca de 1200 combinaciones específicas para adaptarlas al tipo de piel. Según los datos que se introducen, se prepara el cóctel de productos adaptado a cada cliente. Hay que puntualizar que los tratamientos son de belleza, no médicos, por lo que se corrigen manchas que no sean de origen hormonal y que se puedan tratar con productos cosméticos. Si son patologías dermatológicas, las deben tratar el dermatólogo y el endocrino. Hay procedimientos invasivos, como el ácido hialurónico, que como esteticista no puedo hacer.

 

Míriam Trujillo. Mujer, única y tatuadora.